{"id":131,"date":"2021-05-11T22:34:51","date_gmt":"2021-05-12T01:34:51","guid":{"rendered":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/?p=131"},"modified":"2021-05-12T15:58:10","modified_gmt":"2021-05-12T18:58:10","slug":"autogestion-y-politica-del-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/?p=131","title":{"rendered":"Autogesti\u00f3n y pol\u00edtica del deseo"},"content":{"rendered":"<p class=\"entry-title\" style=\"text-align: right\"><strong>F\u00e9lix Guattari\u00a0<\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align: justify\"><b>Metodolog\u00edas de ruptura<\/b><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Una pol\u00edtica de autogesti\u00f3n, surgida de un militantismo anal\u00edtico (o de un an\u00e1lisis militante, como se quiera), solamente podr\u00e1 establecerse entonces a condici\u00f3n de que sean emplazados instrumentos de semiotizaci\u00f3n capaces de tratar sistemas de signos sin quedar prisioneros de las redundancias dominantes y de las significaciones de poder. Pero lo que a menudo desorienta a los militantes y a los especialistas de la cosa social, es que su micropol\u00edtica de deseo y su material conceptual les hacen perder la semiotizaci\u00f3n de la econom\u00eda libidinal del campo social, en tanto que no cesa de desplazar sus intensidades sobre un continuum cuya existencia recusa por adelantado los sistemas de opci\u00f3n cristalizados seg\u00fan una l\u00f3gica de objetos totalizados, de personas responsabilizadas, de conjuntos cerrados. Si no \u201cacomodan\u201d sobre lo real en ese campo, es, parad\u00f3jicamente, porque las nociones que manejan son a la vez demasiado generales y no lo suficientemente abstractas<sup>1<\/sup>. Los flujos capital\u00edsticos, en efecto, no trabajan con las categor\u00edas generales territorializadas (por ejemplo los hombres, las ciudades, las naciones), sino que ponen en juego\u00a0<i>funciones desterritorializadas<\/i>\u00a0que implican los modos de semiotizaci\u00f3n m\u00e1s abstractos en el orden econ\u00f3mico, cient\u00edfico, t\u00e9cnico, etc. Pensar la \u201cmodernidad\u201d, en tales condiciones, solo puede significar, seg\u00fan nosotros, una ruptura con todos los sistemas de categor\u00edas generales que no hacen m\u00e1s que sobrevolar lo real, que solo consiguen operar un inventario formal de sus elementos pretendidamente originales, supuestamente para organizarlos \u201cl\u00f3gicamente\u201d, pero de hecho para estratificarlos en pragm\u00e1ticas cuyas prolongaciones pol\u00edticas jam\u00e1s son explicitadas. Pensar la minor\u00eda en el orden del deseo presupone un asidero directo sobre la semiotizaci\u00f3n de un real en acto, dicho de otro modo la fabricaci\u00f3n de nuevas l\u00edneas de realidades. Las funciones de equipamiento se apoyan sistem\u00e1ticamente sobre categor\u00edas generales que tienden a apropiarse de los procesos colectivos para reterritorializarlos sobre las formaciones de poder, mientras que las funciones de agenciamiento se esfuerzan, por el contrario, en conectar directamente los flujos semi\u00f3ticos a las m\u00e1quinas abstractas producidas por la desterritorializaci\u00f3n de los flujos. La localizaci\u00f3n de este tipo de conexiones, mediante\u00a0<i>procesos de diagramatizaci\u00f3n<\/i>, nos permitir\u00e1 fundar mejor la oposici\u00f3n entre la pol\u00edtica de los Equipamientos, en tanto que se apoya sobre un r\u00e9gimen de signos que funciona sobre el modelo de la\u00a0<i>representaci\u00f3n<\/i>, de los\u00a0<i>representantes<\/i>\u00a0de la enunciaci\u00f3n, y de los\u00a0<i>iconos<\/i>\u00a0de poder, y la pol\u00edtica de los agenciamientos colectivos que funcionan a partir de modos de semiotizaci\u00f3n que hacen trabajar los signos \u201cdirectamente\u201d en las cosas, los cuerpos y los flujos de toda naturaleza. En el primer caso, trataremos con interacciones entre objetos, sujetos distintos unos de otros, con una causalidad que opera sobre estratos discernibles; en el segundo, trataremos con interacciones que atraviesan, deshacen los estratos, cristalizan multiplicidades intensivas, polarizan modos de semiotizaci\u00f3n que ya no son atribuibles, en derecho, a personas individuadas, sino que permanecen adyacentes a constelaciones de \u00f3rganos, de funciones org\u00e1nicas, de flujos materiales, de flujos semi\u00f3ticos, etc.<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">\u00bfPero d\u00f3nde se manifiestan actualmente tales agenciamientos diagram\u00e1ticos? Ciertamente no en la sociedad civil y pol\u00edtica, cuya codificaci\u00f3n se aferra a las leyes personol\u00f3gicas precapitalistas. Es m\u00e1s bien en dominios como las ciencias, la industria, las m\u00e1quinas militares, art\u00edsticas, etc., que mejor podemos verlos en acci\u00f3n, en la medida en que los sistemas de signos que ponen en juego ya forman parte de manera intr\u00ednseca de su material de producci\u00f3n. Hasta el presente, las tentativas autogestionarias o comunitarias que han intentado luchar contra tales maquinismos desterritorializados han permanecido impotentes frente a la complejidad de la integraci\u00f3n semi\u00f3tica a la cual arriban. Es muy evidente que las invocaciones al \u201cretorno a la naturaleza\u201d, al \u201cretorno al budismo zen\u201d, a la defensa del entorno, al crecimiento cero, etc., como tales, jam\u00e1s bastar\u00e1n para detener las mega-m\u00e1quinas que, actualmente, est\u00e1n barriendo todo a su paso: la naturaleza, los cuerpos, los esp\u00edritus, las formas originarias, las \u201cmorales\u201d\u2026 Una recuperaci\u00f3n revolucionaria de procesos maqu\u00ednicos no podr\u00eda contentarse entonces con una cr\u00edtica ideol\u00f3gica que articule nociones generales que no acoplen sobre los procesos diagram\u00e1ticos que aseguran la potencia real de los reg\u00edmenes capital\u00edsticos.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Solo la creaci\u00f3n de otros tipos de m\u00e1quinas de semiotizaci\u00f3n que reorienten la econom\u00eda de los flujos desterritorializados deshaciendo las redundancias dominantes y las estratificaciones de los poderes establecidos podr\u00eda comenzar a responder a un objetivo semejante. Lenin es uno de los que hab\u00edan comprendido la necesidad de tal creaci\u00f3n cuando, tomando conciencia de la ineficacia del discurso social-dem\u00f3crata, economista, humanista o anarquista, consagr\u00f3 toda su energ\u00eda a la construcci\u00f3n de un g\u00e9nero absolutamente nuevo de m\u00e1quina revolucionaria. Es esencialmente sobre problemas de organizaci\u00f3n que conduce su lucha contra la socialdemocracia, pareci\u00e9ndole que las divergencias program\u00e1ticas, en cierto modo, hab\u00edan pasado bajo la dependencia de esta ruptura prioritaria con las viejas pr\u00e1cticas sindicales y socialdem\u00f3cratas. As\u00ed el partido bolchevique se fij\u00f3 por tarea primera formar un nuevo tipo de militante como soporte de una conciencia espec\u00edfica de la clase obrera y constituir una suerte de m\u00e1quina de guerra capaz de chocar de frente con los aparatos pol\u00edticos, econ\u00f3micos, policiales, sindicales socialdem\u00f3cratas existentes. Para eso, deb\u00eda estar en condiciones de extraer signos, consignas, de semiotizar sobre un modelo diagram\u00e1tico una nueva vanguardia obrera y de iniciar la desterritorializaci\u00f3n revolucionaria del campesinado ruso que hab\u00eda quedado profundamente enraizado en el despotismo asi\u00e1tico. \u00bfC\u00f3mo la m\u00e1quina leninista se dej\u00f3 cercar por el imperialismo antes de enlistarse en el stalinismo? \u00a1Eso es otra cuesti\u00f3n! La \u201cexperimentaci\u00f3n\u201d leninista, aunque haya permanecido demasiado territorializada por el hecho de su centralismo implacable y de su nacionalismo de partido, aunque se haya dejado recuperar por el Estado sovi\u00e9tico, por las m\u00e1quinas militares y policiales, aunque el tipo de partido que produjo se haya vuelto, en el mundo entero, un\u00a0<i>equipamiento<\/i>\u00a0represivo suplementario, no habr\u00e1 llegado menos a la creaci\u00f3n de uno de los m\u00e1s importantes agenciamientos colectivos de enunciaci\u00f3n de las clases obreras modernas. Lo que debe ser retenido aqu\u00ed, no son los modelos que el leninismo ha creado sino la metodolog\u00eda de ruptura que puso en acto. Aunque el partido leninista ya no corresponde en absoluto a las necesidades de las luchas sociales contempor\u00e1neas, aunque aquellos que pretenden reproducir indefinidamente sus consignas y su organizaci\u00f3n se coloquen completamente fuera de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, la m\u00e1quina abstracta que el leninismo puso en circulaci\u00f3n, las cuestiones que plante\u00f3, a saber las de un nuevo modo de vida, de una nueva moral, de una nueva forma de agenciar las pr\u00e1cticas militantes y de sostener un discurso sobre la pol\u00edtica y la sociedad, permanecen a\u00fan vivos. De hecho, las tentativas de vuelta atr\u00e1s hacia las pr\u00e1cticas socialdem\u00f3cratas nunca han desembocado sino en los peores compromisos. Solo un\u00a0<i>rebasamiento<\/i>\u00a0de esta problem\u00e1tica permitir\u00e1 desbloquear el impasse en el cual se encuentra el movimiento obrero. Pero, all\u00ed tambi\u00e9n, se plantea la cuesti\u00f3n de una miniaturizaci\u00f3n de las m\u00e1quinas de guerra y de la constituci\u00f3n de m\u00faltiples \u201cmicro-maquis\u201d que permitan afrontar, con nuevas armas, las luchas de clase y las luchas de deseo bajo su aspecto molecular.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><b>Singularidades de deseo<\/b><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Todas las definiciones existentes de la vanguardia, de la funci\u00f3n de los intelectuales revolucionarios, de los cuadros, del militantismo de masa, etc., se deben cuestionar. Apuntemos en particular que los an\u00e1lisis de Gramsci relativos a la divisi\u00f3n del trabajo entre los intelectuales y los militantes, por interesantes que sean, no nos parecen hacer progresar la cuesti\u00f3n de manera decisiva. Uno recuerda que \u00e9l esperaba de la constituci\u00f3n de \u201cintelectuales colectivos\u201d la enunciaci\u00f3n de una teor\u00eda que se volver\u00eda \u201cla carne y la sangre del proletariado\u201d<sup>2<\/sup>. Es evidente que lo que nosotros hemos designado a trav\u00e9s de la expresi\u00f3n de agenciamiento colectivo no podr\u00eda coincidir con esta nueva raza de \u201cintelectuales org\u00e1nicos de la clase obrera\u201d. Pensamos, en efecto, que no hay raz\u00f3n para erigir un grupo y una praxis espec\u00edficas cuya funci\u00f3n ser\u00eda la de sintetizar la Teor\u00eda y la Acci\u00f3n. La pr\u00e1ctica de la teor\u00eda, en la medida en que renunciar\u00eda a fundarse sobre sistemas de universales \u2014aunque fuesen dial\u00e9cticos y materialistas\u2014, y la acci\u00f3n, en la medida en que se instituir\u00e1 en la prolongaci\u00f3n de una econom\u00eda de deseo liberador, deber\u00edan hacer degenerar toda forma de divisi\u00f3n del trabajo entre el militantismo, el an\u00e1lisis del inconsciente y la actividad intelectual. La din\u00e1mica incesante de las componentes semi\u00f3ticas y pragm\u00e1ticas de los agenciamientos colectivos relativos a las luchas de intereses y a los investimentos de deseo tiende en efecto a hacer perder su identidad formal a los polos tradicionales de la representaci\u00f3n social (oposiciones; hombres-mujeres; j\u00f3venes-adultos; manuales-intelectuales; base-cuadros; normales-locos; heteros-homos, etc.).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Por tal motivo la determinaci\u00f3n de las condiciones en las cuales la clase obrera deber\u00e1 tomar el control del Estado \u2014o, seg\u00fan una f\u00f3rmula de Gramsci, \u201chacerse Estado\u201d\u2014 ya no se plantear\u00e1 en absoluto en esos t\u00e9rminos, puesto que la cuesti\u00f3n de la degeneraci\u00f3n del poder de Estado ya no ser\u00e1 reenviada al final de un largo proceso hist\u00f3rico sino que ser\u00e1 puesta a la orden del d\u00eda de cada etapa de las luchas. Es toda la casu\u00edstica marxista-leninista-mao\u00edsta de las contradicciones principales y de las contradicciones secundarias la que debe ser cuestionada. Considerar, por ejemplo, que las contradicciones hombres-mujeres, ni\u00f1os-adultos, son secundarias por relaci\u00f3n a las contradicciones de clase en r\u00e9gimen capitalista no corresponde ni a la historia ni a las situaciones concretas actuales. Las tentativas de jerarquizaci\u00f3n de las contradicciones al nivel de la doctrina implican siempre una micropol\u00edtica de sujeci\u00f3n de las luchas de deseo a las \u201ccosas serias\u201d de la lucha de clases, es decir, en \u00faltima instancia, a los estados mayores \u201crepresentativos\u201d. Se puede admitir que durante grandes luchas sociales la clase obrera tenga que jugar un rol determinante; pero eso no implica de ning\u00fan modo que las organizaciones obreras tengan algo que imponer a los movimientos de las mujeres, de los j\u00f3venes, a las corrientes art\u00edsticas, intelectuales, regionalistas, a las minor\u00edas sexuales, etc.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Esta p\u00e9rdida de las identidades, de los roles y de las especialidades, en el seno de \u201cagenciamientos colectivos de enunciaci\u00f3n\u201d, no deber\u00eda entonces, sino al contrario, acarrear la disoluci\u00f3n de las caracter\u00edsticas singulares de cada \u201cregi\u00f3n\u201d pragm\u00e1tica. Sin diferenciar razas distintas de militantes, de intelectuales, de artistas, etc., se volver\u00e1 posible que una misma persona pueda leg\u00edtimamente pasar de un tipo de actividad a otra y\u00a0<i>cambiar radicalmente de sistema de referencia<\/i>, sin que eso le cree dificultades mentales o sociales. Es claro, en efecto, que toda tentativa por homogeneizar los campos pragm\u00e1ticos, por atenuar las singularidades de deseo relativas a cada tipo de componentes semi\u00f3ticas, funciona siempre en el sentido del c\u00famulo de las represiones (lo que puede ser localizado hoy al considerar las afinidades \u2014sobre todo al nivel de sus pr\u00e1cticas institucionales\u2014 que existen entre formaciones de poder tales como los estados mayores de los partidos centralizados, los de los grup\u00fasculos, de las sociedades de psicoan\u00e1lisis, de las camarillas literarias, de los lobbies universitarios, etc.). Los agenciamientos diagram\u00e1ticos existen de ahora en adelante en todas partes en las sociedades capital\u00edsticas: constituyen el resorte mismo de su potencia semi\u00f3tica. Pero todo est\u00e1 hecho para canalizar su creatividad sobre las territorialidades dominantes del sistema. As\u00ed el diagramatismo desterritorializante es sin cesar recuperado, reterritorializado, jerarquizado, impotentado. Parad\u00f3jicamente, las sociedades capitalistas y socialistas burocr\u00e1ticas no podr\u00edan prescindir de procedimientos de captura semi\u00f3tica de la libido, que, por otra parte, los amenazan intr\u00ednsecamente. Los Equipamientos colectivos son as\u00ed el asiento de un complejo metabolismo de capitalizaci\u00f3n pero, al mismo tiempo, de neutralizaci\u00f3n de los agenciamientos diagram\u00e1ticos. En consecuencia, est\u00e1n en la bisagra de la vieja sociedad civil y de la revoluci\u00f3n maqu\u00ednica.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><b>Los se\u00f1uelos de la ideolog\u00eda<\/b><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Esforz\u00e1ndose en no salirse nunca de los marcos de la ortodoxia marxista \u2014pero ser\u00eda preciso observar esto m\u00e1s de cerca\u2014, Louis Althusser intent\u00f3 delimitar la especificidad de estas m\u00e1quinas de semiotizaci\u00f3n colectiva con aquello que llam\u00f3 los\u00a0<i>Aparatos ideol\u00f3gicos de Estado<\/i><sup>3<\/sup>. Recordamos que distingue, en el funcionamiento de los poderes represivos, una componente de poder de Estado que, dice, \u201cfunciona por la violencia\u201d y una componente ideol\u00f3gica que funciona, en cierto modo, con suavidad. Por eso, para conseguir un cuadriculado sistem\u00e1tico del campo social en todos los dominios (religioso, escolar, familiar, jur\u00eddico, pol\u00edtico, sindical, de la informaci\u00f3n, de la cultura, etc.), estos Aparatos son llevados a proceder por sutiles combinaciones de violencia y de \u201cenga\u00f1o\u201d ideol\u00f3gico. \u00a0El hecho de que Louis Althusser despegue de lo que llama los \u201cAparatos represivos de Estado\u201d, que dependen del dominio p\u00fablico, otros aparatos que dependen del \u00e1mbito privado nos parece algo del m\u00e1s alto inter\u00e9s. Pero nos separamos de \u00e9l cuando caracteriza estos \u00faltimos como siendo fundamentalmente \u201cideol\u00f3gicos\u201d. La problem\u00e1tica que hemos buscado delimitar nosotros mismos con los agenciamientos colectivos de enunciaci\u00f3n, las m\u00e1quinas diagram\u00e1ticas y las funciones de Equipamiento colectivo nos condujo, por el contrario, a considerar la existencia de una continuidad entre las formas caracterizadas de represi\u00f3n p\u00fablica y los innumerables modos de interiorizaci\u00f3n \u201cprivados\u201d de la represi\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">El Estado est\u00e1 en todas partes, y antes de encarnarse en instrumentos represivos, funciona en la libido. Decimos bien la libido, pues el movimiento de las ideas, sobre todo en este campo, no puede ser separado del metabolismo del inconsciente social. No podemos por tanto seguir a Louis Althusser cuando localiza los Aparatos ideol\u00f3gicos de Estado al nivel de\u00a0<i>superestructuras ideol\u00f3gicas<\/i>, retomando as\u00ed las viejas met\u00e1foras del siglo XIX del \u201cedificio\u201d de las causalidades. La base econ\u00f3mica, seg\u00fan nosotros, no constituye una infraestructura que se impone necesariamente a la libido y a las ideas. \u00a1Todo puede devenir infraestructura! En ciertas condiciones, las doctrinas jur\u00eddico-pol\u00edticas, las m\u00e1quinas de inyectar ideas, determinaciones religiosas, etc., pueden jugar un rol determinante; es porque dependen entonces de procesos diagram\u00e1ticos. En otras condiciones, flotan fuera de toda realidad social. E incluso entonces ya no es suficiente con decir que son \u201cideol\u00f3gicas\u201d y dependen de una base econ\u00f3mica. Ser\u00eda hacerles todav\u00eda demasiado honor. Llev\u00e1ndolo al extremo, \u00a1ya no dependen de nada! No existen m\u00e1s que a t\u00edtulo de redundancia vac\u00eda. Louis Althusser hizo de la ideolog\u00eda una categor\u00eda demasiado general que engloba y confunde pr\u00e1cticas semi\u00f3ticas radicalmente heterog\u00e9neas. Identific\u00e1ndola, seg\u00fan la tradici\u00f3n cl\u00e1sica, al logos, quiso marcar que no podr\u00eda constituir una fuerza productiva. Y, en ese punto, solo podemos separarnos de \u00e9l. De hecho, es toda una concepci\u00f3n del lenguaje y de la producci\u00f3n la que aqu\u00ed est\u00e1 cuestionada.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Un abordaje anal\u00edtico de la libido social exigir\u00eda que uno no se aferre a las meras partes visibles de equipamientos tales como las escuelas, las prisiones, los estadios, etc. En efecto, una parte fundamental de su funcionamiento consiste en su aptitud en captar no solamente los intereses, sino tambi\u00e9n los deseos individuales y colectivos. Si uno se aferra a su discurso manifiesto (reglamentario, legal, etc.), se pierde una parte esencial del iceberg represivo de los reg\u00edmenes capital\u00edsticos. Contentarse con analizar el car\u00e1cter ideol\u00f3gico de estos discursos corre el riesgo de hacernos perder no solamente sus dimensiones impl\u00edcitas \u2014aquello que los freudianos intentaron delimitar con la oposici\u00f3n entre los enunciados manifiestos y los contenidos latentes\u2014, sino tambi\u00e9n, de manera m\u00e1s fundamental, el metabolismo de las componentes de codificaci\u00f3n y de las componentes semi\u00f3ticas no\u00a0<i>ling\u00fc\u00edsticas<\/i>\u00a0de los agenciamientos de enunciaci\u00f3n que les corresponden. La ideolog\u00eda es un se\u00f1uelo a t\u00edtulo doble: al nivel de su contenido, da consistencia a redundancias vac\u00edas y, al nivel de su existencia misma, se esfuerza en dar cr\u00e9dito a la idea de que como tal, juega un rol de primer grado. As\u00ed, todo el mundo finge creer que el porvenir de la sociedad depende del hecho de que los dirigentes, los partidos, diarios, etc., vehiculan tales o cuales doctrinas, cuando en realidad, hoy, las perspectivas te\u00f3ricas \u2014los \u201cproyectos de sociedad\u201d\u2014 solo entran en una parte insignificante de los procesos decisionales reales del mundo capital\u00edstico. Solo agenciamientos pragm\u00e1ticos que embraguen sobre la realidad a partir de su propia m\u00e1quina diagram\u00e1tica podr\u00e1n aportar respuestas efectivas a los problemas sociales contempor\u00e1neos, sin que haya que esperar gran cosa de grupos y de l\u00edderes que pretendan aleccionar a las masas.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Se ha acondicionado a las personas para aplaudir al comp\u00e1s \u2014voto, sondeo de opini\u00f3n, manifestaci\u00f3n, etc.\u2014 frente a las escenas demasiado bien alumbradas de la ideolog\u00eda, con sus personajes y sus opciones maniqueas: \u00bfla derecha o la izquierda, el socialismo o la barbarie, el fascismo o la revoluci\u00f3n? Pero los proyectores de la historia real ahora se desplazan, irreversiblemente seg\u00fan parece, hacia una problem\u00e1tica completamente distinta: la izquierda\u00a0<i>y<\/i>\u00a0la derecha inextricablemente mezcladas, el socialismo\u00a0<i>y<\/i>\u00a0la barbarie, el fascismo\u00a0<i>y<\/i>\u00a0la revoluci\u00f3n, es decir todo a la vez el estadio a la chilena, al nivel molar, y la \u201cpol\u00edtica de la plaza\u201d, seg\u00fan la feliz expresi\u00f3n de Paul Virilio, al nivel molecular, es decir una micropol\u00edtica de cuadriculado generalizado<sup>4<\/sup>. \u00a1Las instituciones represivas nos tienen tomados por todos los extremos, nos movilizan a cada instante de nuestra vida \u2014incluso los sue\u00f1os, los actos fallidos y los lapsus tienen ahora que rendir cuentas, bajo el r\u00e9gimen de vigilancia psicoanal\u00edtica que comienza a ser puesto en marcha en cierto n\u00famero de instituciones!<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">El conjunto de las concepciones relativas a los \u201ctiempos fuertes\u201d de las luchas en los per\u00edodos ascendentes y en los per\u00edodos descendentes, todos los sistemas de elecci\u00f3n estrat\u00e9gicos del tipo \u201cHay que ganar tiempo para dejar consolidar el poder de los Soviets en la URSS\u201d o los c\u00e1lculos t\u00e1cticos del tipo: \u201cPrimero las elecciones, luego las reivindicaciones\u201d tienden a perder su significaci\u00f3n. Una revoluci\u00f3n molecular \u2014adosada a las revoluciones molares\u2014, para desviar de sus fines catastr\u00f3ficos a las sociedades capital\u00edsticas, para volver a captar la econom\u00eda de los flujos desterritorializados que ellas han logrado poner a su servicio, solo podr\u00e1 ser permanente e instaurarse sobre todos los frentes a la vez. \u00a1No solamente \u201ccapitalizar\u00e1\u201d todos los vectores de desterritorializaci\u00f3n, sino que \u201ccargar\u00e1 las tintas\u201d sobre ellos, en la medida en que se empe\u00f1ar\u00e1 en deshacer las reterritorializaciones burguesas, entre las cuales conviene contar hoy todas las nostalgias retros!<\/div>\n<div><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><b>Perspectivas autogestionarias<\/b><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Se pueden se\u00f1alar muchos \u00edndices de tal renovaci\u00f3n revolucionaria, \u00bfpero es en esta v\u00eda que entrar\u00e1 la historia? Durante algunas \u201ccrisis de sociedades\u201d como las que han marcado a los Estados Unidos, por ejemplo, al final de la guerra de Vietnam, o a Portugal en ocasi\u00f3n del desmoronamiento del r\u00e9gimen salazarista, algunas tentativas autogestionarias y proyectos comunitarios de toda naturaleza vieron el d\u00eda, luego se estancaron en sus dificultades internas y en la indiferencia general. En Francia, la autogesti\u00f3n se ha vuelto un poco de moda con el caso Lip, es decir precisamente a prop\u00f3sito de una empresa implacablemente cercada por el capitalismo, el poder de estado y los sindicatos y, que, por ende, no ten\u00eda ninguna chance de supervivencia. \u00a1Pero, se dir\u00e1, ese entrecruzamiento se encontrar\u00e1 siempre m\u00e1s o menos por todas partes! Y toda tentativa de ese tipo terminar\u00e1 siempre por ser controlada o liquidada. Casi todo lo que fue puesto en movimiento en Mayo del 68 fue recuperado. Pero una inmensa fisura entre los equipamientos represivos y la energ\u00eda colectiva revel\u00f3 una nueva problem\u00e1tica, puso en circulaci\u00f3n nuevas m\u00e1quinas abstractas y abri\u00f3 nuevas perspectivas de innovaci\u00f3n militantes que transforman poco a poco las condiciones generales de las luchas sociales.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Sea lo que sea, nos parece que uno de los mayores obst\u00e1culos para que una orientaci\u00f3n autogestionaria pueda ganar terreno, de forma decisiva, sobre el tablero pol\u00edtico, es que la mayor parte de sus defensores y de sus promotores solo la conciben como debiendo limitarse solamente a la esfera de los problemas materiales y econ\u00f3micos. De este modo aparecen, ante los ojos de la opini\u00f3n, como personas que buscan ante todo arreglar\u00a0<i>sus\u00a0<\/i>propios asuntos, en funci\u00f3n de\u00a0<i>sus\u00a0<\/i>propios deseos y no tanto en funci\u00f3n de los del resto de la sociedad. Chocamos aqu\u00ed con el mito del espontane\u00edsmo que, visto desde el exterior, es interpretado como una pol\u00edtica del \u201ccada uno para s\u00ed mismo\u201d. Liberar la perspectiva autogestionaria del espontane\u00edsmo, ya no es por tanto solamente un asunto de ideolog\u00eda, sino un problema fundamental de orientaci\u00f3n que concierne a cuestiones te\u00f3ricas cruciales \u2014en particular cierta definici\u00f3n del inconsciente\u2014 as\u00ed como a cuestiones muy pr\u00e1cticas de vida cotidiana y de organizaci\u00f3n militante. La autogesti\u00f3n, no puede ser ni antigesti\u00f3n, ni un manejo \u201cdemocr\u00e1tico\u201d de la planificaci\u00f3n tal como la izquierda la concibe actualmente. Antes de ser econ\u00f3mica, deber\u00e1 involucrar la propia textura del socius, mediante la promoci\u00f3n de un nuevo tipo de relaciones entre las cosas, los signos y los modos colectivos de subjetivaci\u00f3n. En s\u00ed misma, la idea de un \u201cmodelo\u201d de autogesti\u00f3n es por tanto contradictoria. La autogesti\u00f3n solo puede resultar de un proceso continuo de experimentaci\u00f3n colectiva que, al tiempo que toma las cosas siempre m\u00e1s adelante en el detalle de la vida y el respeto de las singularidades de deseo, no ser\u00e1 por ello menos capaz de, poco a poco, asegurar \u201cracionalmente\u201d tareas esenciales de coordinaci\u00f3n a los niveles sociales m\u00e1s amplios.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Dig\u00e1moslo bien claro, no nos parece muy honesto prometer hoy la autogesti\u00f3n para ma\u00f1anas electorales, sin comenzar a ponerla en pr\u00e1ctica en todos lados donde ya es posible. \u00a1Es de inmediato, en el partido, en el sindicato, en la vida privada, que debe ser puesta en pr\u00e1ctica! Las neurosis colectivas que se manifiestan por el investimento del burocratismo, el recurso m\u00e1gico a los l\u00edderes, a las vedettes, a los campeones\u2026 no son \u00fanicamente el caso de los enemigos de clase \u00a1Es alrededor nuestro y en nosotros que se perpet\u00faan! Y no se puede pretender resolverlos en otra parte si no se los ataca en los puntos en los que ellos m\u00e1s nos paralizan, es decir en los puntos ciegos de nuestros propios micro-fascismos. La autogesti\u00f3n no puede ser sin\u00f3nimo de un autonomismo generalizado, de un cierre sobre territorialidades celosas unas de otras \u2014la familia, la comunidad, el partido, la raza\u2014: es, por el contrario, desterritorializar, conectar las antiguas estratificaciones, abrirse sobre una perspectiva de gesti\u00f3n planetaria no centralizada, no planificadora multiplicando los centros de decisi\u00f3n y liberando energ\u00edas libidinales hasta entonces prisioneras de investimentos raciales, nacionales, falocr\u00e1ticos, etc. No puede por tanto estar separada, como hemos intentado mostrarlo, del emplazamiento de\u00a0<i>agenciamientos anal\u00edtico-pol\u00edticos<\/i>\u00a0que solo tienen lejanas relaciones con lo que cierto n\u00famero de psicosoci\u00f3logos \u201cno directivistas\u201d, rogerianos, etc., han clasificado bajo el registro de los\u00a0<i>\u201canalizadores\u201d<\/i>; no se trata, en efecto, de proponer una nueva receta de \u201canimaci\u00f3n\u201d de los peque\u00f1os grupos, sino de contemplar las condiciones de una micropol\u00edtica del deseo, indisociable ella misma de una pol\u00edtica \u201ca gran escala\u201d concerniente al conjunto de las luchas de clases<sup>5<\/sup>. Para terminar con el di\u00e1logo de sordos que opone a los \u201ccentralistas\u201d, que se dicen democr\u00e1ticos, y a los \u201cespontane\u00edstas\u201d, que no lo son mucho m\u00e1s, los militantes autogestionarios deber\u00e1n tomar a cargo a un nivel\u00a0<i>pr\u00e1ctico<\/i>\u00a0el entrecruzamiento de las formaciones de poder y de las m\u00e1quinas de deseo con las cuales se ven confrontados. Pero, en las actuales condiciones de una alienaci\u00f3n capital\u00edstica de la que no se salva nadie, \u00a1cuesta imaginar que tales grupos anal\u00edtico-militantes comiencen a caer del cielo!<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\u00a1No es de un d\u00eda para el otro, tomando buenas resoluciones, optando por un buen programa, que se los har\u00e1 proliferar! Y aun en condiciones revolucionarias o pre-revolucionarias, favorables en principio a la instauraci\u00f3n de sistemas de \u201cdoble poder\u201d, \u00a1uno no puede esperarse que se pongan a brotar por s\u00ed mismos sobre el suelo de la espontaneidad popular! Solo podr\u00e1n nacer a partir de embriones debidamente experimentales, de agenciamientos colectivos completamente microsc\u00f3picos algunas veces, capaces de combinar problem\u00e1ticas de labor de gesti\u00f3n econ\u00f3mica, de vida cotidiana, y del deseo. Tales agenciamientos, para producirse, a condici\u00f3n de haber conseguido embragar sobre la realidad, no tendr\u00e1n necesidad de ser calcados o \u201cpropagandizados\u201d. En efecto, desde el momento en que una nueva forma de lucha o de organizaci\u00f3n<sup>6<\/sup>\u00a0logra resolver un problema, uno se da cuenta que se trasmite a la velocidad de lo audiovisual. \u00a1Una vez m\u00e1s, no es cuesti\u00f3n aqu\u00ed de la puesta en circulaci\u00f3n de un modelo! El crecimiento y la expansi\u00f3n de las \u201cinnovaciones sociales\u201d solo pueden efectuarse en efecto seg\u00fan una l\u00ednea \u2014un rizoma\u2014 de experimentaci\u00f3n creadora. Lo que contin\u00faa siendo enriquecedor, por ejemplo en la obra de C\u00e9lestin Freinet<sup>7<\/sup>, son menos sus \u201cm\u00e9todos\u201d o el movimiento que los reivindica (de una forma a veces dogm\u00e1tica) que el hecho de que contribuye a catalizar otras tentativas, en otros contextos, por ejemplo en un marco urbano, con la pedagog\u00eda institucional<sup>8<\/sup>, o que anuncia la idea de un cuestionamiento, mucho m\u00e1s radical, de la existencia de la escuela en tanto tal<sup>9<\/sup>.<\/div>\n<div><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><b>Transversalidades sociales<\/b><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">Jam\u00e1s se puede decir de una situaci\u00f3n particular de opresi\u00f3n que ella no ofrece ninguna posibilidad de lucha; inversamente, jam\u00e1s se puede pretender que una sociedad o un conjunto social, como tal, estar\u00e1 definitivamente prevenido contra el ascenso de una nueva forma de fascismo. La semiotizaci\u00f3n molecular trabaja las estratificaciones molares e, inversamente, estas \u00faltimas intentan impotenciar los agenciamientos moleculares. Las territorialidades macrosc\u00f3picas o microsc\u00f3picas, las desterritorializaciones masivas o las l\u00edneas de fuga min\u00fasculas, las reterritorializaciones paranoicas locales o fascistas a gran escala, no cesan de penetrarse entre s\u00ed seg\u00fan un principio general de transversalidad, de modo que, por ejemplo, pueden surgir de todos lados conjunciones de poder micro-fascista, como se lo ve hoy en d\u00eda en Francia, en Alemania y en Italia, sin que se hayan modificado los derechos jur\u00eddicos y las garant\u00edas constitucionales, o incluso las \u201cventajas adquiridas\u201d. Hasta el presente, en estos pa\u00edses, las conjunciones micro-fascistas parecen no tener que cristalizar de manera clara en el nivel molar. \u00a1Pero nada nos asegura que ser\u00e1 siempre as\u00ed! \u00a1No hemos olvidado, en la v\u00edspera del golpe de Estado en Chile, las declaraciones de los generales que afirmaban que su ej\u00e9rcito era el m\u00e1s democr\u00e1tico del mundo! \u00bfQu\u00e9 pasaba entonces, no solamente en sus cabezas, sino sobre todo en la de las personas que \u201cles creyeron\u201d?<\/div>\n<div style=\"text-align: justify\">\u00bfNo est\u00e1bamos ya all\u00ed, al nivel de un fen\u00f3meno de creencia colectiva, en presencia de una toma de poder fascista? Michel Foucault mostr\u00f3 bien que no se puede considerar que el poder pol\u00edtico de Estado sea \u00fanicamente el resultado de organismos jerarquizados de coerci\u00f3n. Puso en evidencia aquello que llam\u00f3 la anatom\u00eda ramificada del poder disciplinario: \u201cLa disciplina no puede identificarse ni con una instituci\u00f3n, ni con un aparato; es un tipo de poder, una modalidad para ejercerlo que conlleva todo un conjunto de instrumentos, de t\u00e9cnicas, de procedimientos, de niveles de aplicaci\u00f3n, de blancos; es una f\u00edsica o una \u2018anatom\u00eda\u2019 del poder, una \u2018tecnolog\u00eda\u2019<sup>10<\/sup>.\u201d \u00a1Toda la cuesti\u00f3n reside en saber en qu\u00e9 condiciones esta tecnolog\u00eda podr\u00e1 ser neutralizada y esta anatom\u00eda deshecha! No se trata por tanto, para nosotros, de oponer dos tipos de origen, un origen geneal\u00f3gico de las grandes formaciones sociales y una emergencia micro-f\u00edsica del socius a partir de las m\u00e1quinas deseantes. De lo que se trata aqu\u00ed, m\u00e1s bien, es de la liquidaci\u00f3n de\u00a0<i>toda idea de origen<\/i>, y esto habida cuenta de la imposibilidad pr\u00e1ctica en la cual generalmente se encuentran los agentes activos de enunciaci\u00f3n \u2014y no de los observadores \u201cobjetivos\u201d y exteriores\u2014 de determinar el n\u00famero y la intensidad de las componentes semi\u00f3ticas que, en un momento dado, en una situaci\u00f3n dada, son capaces de intervenir para transformar una formaci\u00f3n social.\u00a0 Nuestra intenci\u00f3n no es de ning\u00fan modo la de promover aqu\u00ed una metaf\u00edsica del indeterminismo, sino la de criticar las concepciones pol\u00edticas que piensan la causalidad social en t\u00e9rminos est\u00e1ticos \u2014aun cuando se pretenden dial\u00e9cticos o se inspiran en conceptos termodin\u00e1micos<sup>11<\/sup>. Con sus \u201clocomotoras de la historia\u201d, sus \u201ceslabones d\u00e9biles y sus eslabones fuertes\u201d, sus \u201ccorreas de transmisi\u00f3n\u201d, parece que cierto n\u00famero de marxistas tuvieran una aut\u00e9ntica fijaci\u00f3n con lo que podr\u00edamos llamar el \u00a1\u201ccomplejo de la m\u00e1quina a vapor\u201d! Antes que apegarse a modelos simplistas de causalidad entre objetos perfectamente discernibles y en funci\u00f3n de par\u00e1metros energ\u00e9ticos distintos entre s\u00ed, har\u00edan bien en inspirarse en \u201cmodelos\u201d m\u00e1s recientes, por ejemplo en aquellos de las interacciones de la f\u00edsica contempor\u00e1nea<sup>12<\/sup>. Debiendo la inspiraci\u00f3n ser entendida aqu\u00ed a la manera de los poetas o de los paseantes que quieren cambiar un poco el aire. No se trata evidentemente de proponer nuevos calcos o la b\u00fasqueda compulsiva de una \u201ccientificidad\u201d de los conceptos que, en estos \u00e1mbitos, parece depender m\u00e1s de la neurosis obsesiva que de un an\u00e1lisis te\u00f3rico conectado con realidades sociales.<sup>*<\/sup><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<hr align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>*<\/sup>\u00a0Cap\u00edtulo extra\u00eddo de\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.editorialcactus.com.ar\/occursus\/vol6.html\">L\u00edneas de fuga. Por otro mundo de posibles<\/a><\/i>, traducido y publicado por editorial Cactus recientemente.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup>Volveremos, en la segunda parte de este texto, sobre concepciones de Chomsky que, seg\u00fan nosotros, pierden de vista precisamente cierto nivel de abstracci\u00f3n del funcionamiento del lenguaje.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup>\u00a0Gramsci,\u00a0<i>OEuvres choisies<\/i>, Paris, \u00c9ditions sociales, 1959;\u00a0<i>Lettres de la prison<\/i>, Paris, \u00c9ditions sociales, 1953.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup>\u00a0Louis Althusser,\u00a0<i>Positions<\/i>, Paris, \u00c9ditions sociales, 1976.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup>\u00a0<i>L\u2019Ins\u00e9curit\u00e9 du territoire<\/i>, Paris, Stock, 1976. Ejemplo reciente: la decisi\u00f3n gubernamental que crea comisiones departamentales que hacen pasar bajo el control directo del director de acci\u00f3n sanitaria y social, de los inspectores de academia y de los notables, el internamiento de los ni\u00f1os en los establecimientos m\u00e9dico-psicol\u00f3gicos y asimilados. Los psiquiatras y los psic\u00f3logos ser\u00e1n obligados a aplicar las decisiones de dichas comisiones. Luego de los 16 a\u00f1os, podr\u00e1n transferir ciertos ni\u00f1os que estiman \u201cretrasados\u201d directamente a los hospitales psiqui\u00e1tricos cuyos servicios, se lo sabe, est\u00e1n muy a menudo semivac\u00edos. Precisemos que uno vuelve a encontrar estos notables en las comisiones de vigilancia de estos mismos establecimientos y de los hospitales psiqui\u00e1tricos. \u00a1Todo encaja!<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup>\u00a0Habiendo yo mismo lanzado, hace unos quince a\u00f1os, los temas de \u201cel an\u00e1lisis institucional\u201d y de los\u00a0<i>analizadores<\/i>, fui llevado a realizar la puesta a punto siguiente en la reedici\u00f3n de 1974 de una compilaci\u00f3n de art\u00edculos\u00a0<i>Psicoan\u00e1lisis y Transversalidad<\/i>, publicado en las ediciones Maspero: \u201c<i>Es a partir de 1961, durante las reuniones del GTPSI (Grupo de trabajo de psicolog\u00eda y de terapia institucional), que propuse situar la psicoterapia institucional como un caso particular de lo que llam\u00e9 \u201c<\/i>el an\u00e1lisis institucional<i>\u201d. Esta idea tuvo entonces poco eco. Es m\u00e1s all\u00e1 de los medios psiqui\u00e1tricos, en particular en los grupos de la FGERI (Federaci\u00f3n de los grupos de estudios de investigaciones institucionales), que fue retomada. Los animadores de la corriente de psicoterapia institucional apenas contemplaban una t\u00edmida extensi\u00f3n del an\u00e1lisis hacia los campos de la psiquiatr\u00eda y, eventualmente, de la pedagog\u00eda. En mi idea, tal extensi\u00f3n solo pod\u00eda llevar a un callej\u00f3n sin salida sin no apuntaba al conjunto del campo pol\u00edtico y social. En especial, me parec\u00eda que uno de los puntos de aplicaci\u00f3n pol\u00edticos esenciales de este an\u00e1lisis institucional era el fen\u00f3meno de la burocratizaci\u00f3n de las organizaciones militantes que deb\u00eda poder involucrar lo que llamo \u201c<\/i>los analizadores de grupos<i>\u201d. Estos temas han hecho su camino, hemos colocado los analizadores, el an\u00e1lisis institucional e incluso la transversalidad, un poco a diestra y siniestra; quiz\u00e1 hay que ver en esto la indicaci\u00f3n de que, a pesar de su car\u00e1cter aproximativo, encerraban una problem\u00e1tica un tanto viva. \u00a1Lejos de m\u00ed la idea de defender una ortodoxia cualquiera a prop\u00f3sito del origen de estos conceptos! En esa \u00e9poca, el trabajo de elaboraci\u00f3n del GTPSI era colectivo; las ideas estallaban desde todas partes sin pertenecer a nadie. Desgraciadamente, el clima cambi\u00f3 y si soy llevado a apuntar estas precisiones, es porque me pareci\u00f3 que escapaban a cierto n\u00famero de personas que hoy en d\u00eda se interesan por la evoluci\u00f3n de esta corriente de pensamiento. Para colmar su laguna o su falta de formaci\u00f3n, y para ser completamente exacto, recuerdo entonces que nada se ha dicho ni escrito sobre \u201cel an\u00e1lisis institucional\u201d y los \u201canalizadores\u201d antes de las diferentes versiones que d\u00ed de mi informe sobre \u201cLa Transversalidad\u201d<\/i>. Publicado en 1964 en el n\u00ba 1 de la\u00a0<i>Revue de psychoth\u00e9rapie institutionelle<\/i>.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup>\u00a0O, en otros dominios, de una nueva m\u00e1quina matem\u00e1tica o de un nuevo procedimiento t\u00e9cnico.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup>\u00a0C\u00e9lestin Freinet,\u00a0<i>Pour l\u2019\u00e9cole du peuple<\/i>, Paris, Maspero, 1969, y \u00c9lise Freinet,\u00a0<i>Naissance d\u2019une p\u00e9dagogie populaire<\/i>, Paris, Maspero, 1969.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup>\u00a0Fernand Oury et Jacques Pain,\u00a0<i>Chronique de l\u2019\u00e9cole caserne<\/i>, Paris, Maspero, 1972; Fernand Oury et A\u00efda Vasquez,\u00a0<i>De al classe cooperative \u00e0 la p\u00e9dagogie institutionelle<\/i>, Paris, Maspero, 1970; Fernand Oury et A\u00efda Vasquez,\u00a0<i>Vers une p\u00e9dagogie institutionelle<\/i>, Paris, Maspero, 1967.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>9<\/sup>\u00a0Un art\u00edculo apasionante aparecido en\u00a0<i>Lib\u00e9ration<\/i>\u00a0en setiembre de 1975 sobre las redes paralelas de educaci\u00f3n intitulado \u201cVivre sans \u00e9cole\u201d y en la revista\u00a0<i>Parall\u00e8le<\/i>, n\u00ba 1, abril-mayo-junio 1976, editado por el Grupo de experimentaci\u00f3n social (Reid, Hall, 4, rue de Chervreuse, 75006 Paris) \u2013 y un art\u00edculo de Liane Moz\u00e8re, \u201cProjet d\u2019h\u00f4tel d\u2019enfants\u201d.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>10<\/sup>\u00a0Michel Foucault,\u00a0<i>op. cit.<\/i><\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>11<\/sup>\u00a0Ver igualmente la muy sorprendente metaf\u00edsica lacano-mao\u00edsta de Guy Lardeau y Christian Jambet,\u00a0<i>L\u2019Ange<\/i>, Paris, Grasset, 1976, quienes se esfuerzan en desmarcar de los universales lacanianos de la enunciaci\u00f3n, a saber los cuatro discursos fundamentales: el del Amo, el del Universitario, el del Hist\u00e9rico y el del Analista, un \u201cdiscurso del rebelde\u201d. Cf. el seminario de Jacques Lacan, Libro XX,\u00a0<i>Encore<\/i>,<i>\u00a0<\/i>1972-1973, Paris, Seuil, 1975. \u201c<i>As\u00ed es preciso purificar la palabra del Amo de los simulacros que la estorban, no para doblegarse ante ella sino para salirse de all\u00ed<\/i>\u201d (!) (p. 73). A riesgo de a\u00f1adir a su lasitud (\u201c\u00bfHace falta volver a decir sin cesar que el significante no es \u201cling\u00fc\u00edstico\u201d, en el sentido en que se opondr\u00eda a no s\u00e9 cu\u00e1l \u201clibido\u201d, pensamiento seg\u00fan la intensidad? \u00bfHace falta reafirmar esta perogrullada de que la oposici\u00f3n de la energ\u00e9tica a la ley significante es una burrada pre-cr\u00edtica, imposible desde Lacan?\u201d), nosotros continuaremos inquiet\u00e1ndonos, con algunos otros asnos pre-lacanianos, por las consecuencias\u00a0<i>pr\u00e1cticas<\/i>\u00a0\u2014pol\u00edticas y anal\u00edticas\u2014 de la reducci\u00f3n de\u00a0<i>todos<\/i>\u00a0los sistemas de intensidad, de\u00a0<i>todas<\/i>\u00a0las energ\u00e9ticas, sobre el \u00fanico registro (ling\u00fc\u00edstico o no) llamado del \u201csignificante\u201d.<\/small><\/div>\n<div style=\"text-align: justify\"><small><sup>12<\/sup>\u00a0Cuatro tipos de interacci\u00f3n permiten a los f\u00edsicos \u201cpasar\u201d de la materia a la energ\u00eda: interacciones\u00a0<i>gravitacionales<\/i>\u00a0\u2014tipo \u201cgravedad\u201d\u2014, interacciones\u00a0<i>electromagn\u00e9ticas<\/i>\u00a0\u2014tipo \u201cluz\u201d y \u201cmateria\u201d\u2014, interacciones d\u00e9biles e interacciones fuertes \u2014tipo \u201cenerg\u00eda nuclear\u201d. Otro tema de meditaci\u00f3n podr\u00eda ser el modo de articulaci\u00f3n entre la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, a escala microsc\u00f3pica, y la mec\u00e1nica est\u00e1tica, a escala macrosc\u00f3pica, o incluso los principios elementales de la relatividad que consisten en jam\u00e1s separar las mediciones del tiempo y del espacio del movimiento de los instrumentos que las efect\u00faan, es decir de su \u201cobservador\u201d o, si se quiere, de su agenciamiento de enunciaci\u00f3n. Pero, a diferencia de estos \u201cobservadores\u201d relativistas, cuyos movimientos propios y cuyas coordenadas de referencia son \u201chomogeneizadas\u201d a partir de un\u00a0 mismo principio de invariancia matem\u00e1tica, los agenciamientos colectivos de deseo nunca renuncian completamente a la singularidad de aquello que los f\u00edsicos llaman su \u201cl\u00ednea de capacidad\u201d. Cf. Banesh Hoffmann (completado por Michel Paty),\u00a0<i>L\u2019Etrange Histoire des quanta<\/i>, Paris, Seuil, 1967.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F\u00e9lix Guattari\u00a0 Metodolog\u00edas de ruptura Una pol\u00edtica de autogesti\u00f3n, surgida de un militantismo anal\u00edtico (o de un an\u00e1lisis militante, como se quiera), solamente podr\u00e1 establecerse entonces a condici\u00f3n de que sean emplazados instrumentos de semiotizaci\u00f3n capaces de tratar sistemas de signos sin quedar prisioneros de las redundancias dominantes y de las significaciones de poder. Pero &hellip; <a href=\"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/?p=131\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Autogesti\u00f3n y pol\u00edtica del deseo<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":15645,"featured_media":132,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-131","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-teoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/15645"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=131"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/131\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":134,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/131\/revisions\/134"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/132"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}