{"id":154,"date":"2021-05-30T20:48:20","date_gmt":"2021-05-30T23:48:20","guid":{"rendered":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/?p=154"},"modified":"2021-05-30T20:48:38","modified_gmt":"2021-05-30T23:48:38","slug":"la-pulverizacion-del-marxismo-leninismo-cornelius-castoriadis-1990","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/?p=154","title":{"rendered":"La pulverizaci\u00f3n del marxismo-leninismo (Cornelius Castoriadis, 1990)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><em>Publicado en\u00a0Le Monde, 24 y 25 de abril de 1990. La redacci\u00f3n cambi\u00f3 su t\u00edtulo por \u00abEl hundimiento del marxismo-leninismo\u00bb. Incluido en el libro\u00a0El ascenso de la insignificancia\u00a0(traducci\u00f3n de Vicente G\u00f3mez). Versi\u00f3n electr\u00f3nica que circula por Internet.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La decadencia del Imperio romano dur\u00f3 tres siglos. Dos a\u00f1os han bastado, esta vez sin la ayuda de los b\u00e1rbaros, para desarticular irreparablemente la red mundial de poder dirigida desde Mosc\u00fa, sus pretensiones de hegemon\u00eda mundial, las relaciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales que la manten\u00edan cohesionada. En vano se buscar\u00e1 un equivalente hist\u00f3rico a la pulverizaci\u00f3n de lo que hasta ayer parec\u00eda una fortaleza de acero. De pronto el monolito de piedra ha mostrado estar hecho de barro, mientras que los horrores, las monstruosidades, las mentiras y los absurdos revelados d\u00eda a d\u00eda eran a\u00fan m\u00e1s incre\u00edbles de lo que los m\u00e1s acerbos cr\u00edticos de entre nosotros hab\u00edamos podido manifestar.<!--more--><br \/>\n<span id=\"more-2410\"><\/span>Al mismo tiempo que se desvanecen esos bolcheviques para los que \u00abno exist\u00eda fortaleza inexpugnable\u00bb (Stalin), se esfuma la nebulosa del \u00abmarxismo-leninismo\u00bb, que, desde hace m\u00e1s de medio siglo, ha desempe\u00f1ado pr\u00e1cticamente en todas partes el papel de ideolog\u00eda dominante, fascinando a unos, obligando a otros a posicionarse frente a ella. \u00bfQu\u00e9 ha sido del marxismo, \u00abfilosof\u00eda insuperable de nuestro tiempo\u00bb (Sartre)? \u00bfEn qu\u00e9 mapa, con qu\u00e9 lupa se descubrir\u00e1 a partir de ahora el nuevo \u00abcontinente del materialismo hist\u00f3rico\u00bb, qu\u00e9 chamarilero nos procurar\u00e1 las tijeras del \u00abcorte epistemol\u00f3gico\u00bb (Althusser) que habr\u00eda convertido en una antigualla metafisica la reflexi\u00f3n sobre la sociedad y la historia, sustituy\u00e9ndola por la \u00abciencia del Capital?\u00bb. Apenas es necesario decir que ser\u00eda in\u00fatil buscar la menor relaci\u00f3n entre todo lo que hoy dice y hace Gorbachov y no ya la \u00abideolog\u00eda\u00bb marxista-leninista, sino cualquier idea.<br \/>\nRetrospectivamente, lo repentino del hundimiento puede parecer obvio. \u00bfNo estaba acaso esta ideolog\u00eda, desde los primeros a\u00f1os de la toma del poder bolchevique en Rusia, en diametral contradicci\u00f3n con la realidad -pese a los esfuerzos conjugados de los comunistas, de los compa\u00f1eros de viaje e incluso de la prensa respetable de los pa\u00edses occidentales (que, en su mayor\u00eda, hab\u00eda aceptado sin rechistar los procesos de Mosc\u00fa)? , \u00bfno era esta contradicci\u00f3n visible y cognoscible para quien quisiera ver y conocer? Considerada en s\u00ed misma, \u00bfno alcanzaha el colmo de la incoherencia y de la inconsistencia?<br \/>\nPero el enigma no hace sino oscurecerse. \u00bf C\u00f3mo y por qu\u00e9 ha podido mantenerse en pie durante tanto tiempo este andamiaje? Una promesa de liberaci\u00f3n radical del ser humano, de instauraci\u00f3n de una sociedad \u00abverdaderamente democr\u00e1tica\u00bb y \u00abracional\u00bb, que apelaba a la \u00abciencia\u00bb y a la \u00abcr\u00edtica de las ideolog\u00edas\u00bb -pero que se realizaba como<br \/>\nforma nunca antes llevada tan lejos de esclavizaci\u00f3n de las masas, de terror, de miseria \u00abplanificada\u00bb , de absurdez, de mentira y de oscurantismo- \u00bfc\u00f3mo ha podido funcionar durante tanto tiempo este enga\u00f1o hist\u00f3rico sin precedentes?<br \/>\nAll\u00ed donde el marxismo-leninismo se ha instalado en el poder, la respuesta puede parecer sencilla: la sed de poder y el inter\u00e9s para unos, el terror para todos. Pero esto no es suficiente, pues, incluso en estos casos, la toma del poder ha sido casi siempre el producto de una importante movilizaci\u00f3n popular. Adem\u00e1s, esta respuesta nada dice acerca de su atracci\u00f3n casi universal. Elucidar esto exigir\u00eda un an\u00e1lisis de la historia mundial en el \u00faltimo siglo y medio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aqu\u00ed hemos de limitamos a considerar dos factores. En primer lugar, el marxismo-leninismo se ha presentado como la prolongaci\u00f3n, como la radicalizaci\u00f3n del proyecto emancipatorio, democr\u00e1tico, revolucionario de Occidente. Presentaci\u00f3n tanto m\u00e1s cre\u00edble por cuanto ha sido durante mucho tiempo -y esto es algo que hoy todo el mundo olvida alegremente- lo \u00fanico que parec\u00eda oponerse a los encantos del capitalismo, tanto del metropolitano como del colonial.<br \/>\nPero, detr\u00e1s de esto, hay m\u00e1s, y en ello estriba su novedad hist\u00f3rica. En la superficie, lo que se denomina una ideolog\u00eda: una \u00abteor\u00eda cient\u00edfica\u00bb laber\u00edntica -la de Marx- en grado suficiente como para mantener ocupadas a cohortes enteras de intelectuales hasta el final de sus d\u00edas; una versi\u00f3n simple, una vulgarizaci\u00f3n de esa teor\u00eda (formulada ya por el propio Marx), de fuerza explicativa suficiente para los simples fieles; finalmente, una versi\u00f3n \u00aboculta\u00bb para los verdaderos iniciados que aparece con Lenin, que hace del poder absoluto del Partido el objetivo supremo y el punto arquim\u00e9dico de la \u00abtransformaci\u00f3n<br \/>\nhist\u00f3rica\u00bb. (No hablo de la cumbre de los Aparatos de Estado, donde la pura y simple obsesi\u00f3n por el poder conjugada con el cinismo total ha imperado al menos desde Stalin).<br \/>\nPero lo que mantiene en pie el edificio no son las \u00abideas\u00bb, ni los argumentos. Es un nuevo imaginario que se despliega y se transforma en dos etapas sucesivas. Como es sabido, en la fase propiamente \u00abmarxista\u00bb, en una \u00e9poca de disoluci\u00f3n de la vieja fe religiosa, su contenido es la idea de una salvaci\u00f3n laica. El proyecto de emancipaci\u00f3n, de<br \/>\nLa libertad como actividad, del pueblo como autor de su historia, se invierte y toma la forma de imaginario mesi\u00e1nico de una Tierra prometida accesible y garantizada por el suced\u00e1neo de trascendencia producido por la \u00e9poca: la \u00abteor\u00eda cient\u00edfica\u00bb (1).<br \/>\nEn la fase siguiente, la fase leninista, este elemento, aun sin desaparecer, es relegado progresivamente a un segundo plano por otro: m\u00e1s que las \u00ableyes de la Historia\u00bb, es el Partido, y su jefe, su poder efectivo, el poder sin m\u00e1s, la fuerza, la fuerza bruta los que se convierten no s\u00f3lo en garantes, sino en objeto \u00faltimo de fascinaci\u00f3n y de fijaci\u00f3n de representaciones y deseos. No se trata solamente del temor a la fuerza -real e inmensa all\u00ed donde el comunismo est\u00e1 en el poder-, sino de la atracci\u00f3n positiva que ejerce sobre los seres humanos.<br \/>\nSi no comprendemos esto, nunca comprenderemos la historia del siglo XX, ni el nazismo, ni el comunismo. En el caso de este \u00faltimo, la conjunci\u00f3n de lo que se desear\u00eda creer y de la fuerza resultar\u00e1 irresistible durante mucho tiempo. y s\u00f3lo cuando esta fuerza ya no logre imponerse -Polonia, Afganist\u00e1n-, se har\u00e1 evidente que ni las bombas H ni los tanques rusos pueden \u00abresolver\u00bb todos los problemas, que comienza verdaderamente la desbandada, y que los distintos arroyos de la descomposici\u00f3n confluyen en el Ni\u00e1gara que empieza a desbordarse en el verano de 1988 (primeras manifestaciones en Lituania).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las reservas m\u00e1s fuertes, las cr\u00edticas m\u00e1s radicales a Marx no anulan su importancia como pensador, ni la grandeza de su esfuerzo. Se seguir\u00e1 reflexionando sobre Marx incluso cuando se busque con dificultad los nombres de von Hayek y Friedmann en los diccionarios. Pero no es por su obra por lo que Marx ha tenido un inmenso papel en la Historia real. Marx no habr\u00eda pasado de ser un Hobbes, un Montesquieu o un Tocqueville m\u00e1s si de \u00e9l no hubiera podido extraerse un dogma -y si sus escritos no se prestaran a ello. Y si se prestan, es porque su teor\u00eda contiene algo m\u00e1s que simples elementos para ello.<br \/>\nLa vulgarizaci\u00f3n del marxismo (debida a Engels), que se\u00f1ala como fuentes de Marx a Hegel, Ricardo y los socialistas \u00abut\u00f3picos\u00bb franceses, oculta la mitad de la verdad. Marx es tambi\u00e9n heredero del movimiento emancipatorio y democr\u00e1tico -de ah\u00ed su fascinaci\u00f3n, hasta el final de su vida, por la Revoluci\u00f3n Francesa e incluso, en su juventud, por la p\u00f3lis y el d\u00eamos griegos. Movimiento de emancipaci\u00f3n, proyecto de autonom\u00eda, en marcha durante muchos siglos antes en Europa y que halla su culminaci\u00f3n en la Gran Revoluci\u00f3n.<br \/>\nPero la Revoluci\u00f3n deja un enorme y doble d\u00e9ficit. Mantiene e incluso acent\u00faa, procur\u00e1ndole nuevas bases, la inmensa desigualdad del poder efectivo en la sociedad, enraizada en las desigualdades econ\u00f3micas y sociales. Mantiene y acrecienta la fuerza y la estructura burocr\u00e1tica del Estado, superficialmente \u00abcontrolado\u00bb por una capa de \u00abrepresentantes\u00bb profesionales separados del pueblo.<br \/>\nEs a estos d\u00e9ficits, as\u00ed como a la existencia inhumana a la que somete a los trabajadores un capitalismo que se expande a una velocidad fulminante, a lo que responde el incipiente movimiento obrero, en Inglaterra y luego en el continente.<br \/>\nLos g\u00e9rmenes de las ideas m\u00e1s importantes de Marx sobre la transformaci\u00f3n de la sociedad -especialmente la idea de autogobierno de los productores- no se hallan en los escritos de los socialistas ut\u00f3picos, sino en los diarios y en la autoorganizaci\u00f3n de los obreros ingleses de 1810 a 1840, muy anteriores a los primeros escritos de Marx. El incipiente movimiento obrero aparece as\u00ed como la consecuencia l\u00f3gica de un movimiento democr\u00e1tico que se ha quedado a medio camino.<br \/>\nPero al mismo tiempo, otro proyecto, otro imaginario social-hist\u00f3rico invade la escena: lo imaginario capitalista, que transforma perceptiblemente la realidad social y parece a todas luces llamado a dominar el mundo. Contrariamente a un confuso prejuicio, todav\u00eda hoy dominante \u2013el fundamento del \u00abliberalismo\u00bb contempor\u00e1neo-, lo imaginario capitalista contradice frontalmente el proyecto de emancipaci\u00f3n y de autonom\u00eda. Ya en 1906, Max Weber tornaba irrisoria la idea de que el capitalismo pudiera tener algo que ver con la democracia (y sigue siendo posible re\u00edrse con \u00e9l cuando se piensa en la situaci\u00f3n de<br \/>\nAfrica del Sur, Taiwan o Jap\u00f3n de 1870 a 1945 e incluso en su situaci\u00f3n actual).<br \/>\nTodo ha de subordinarse al \u00abdesarrollo de las fuerzas productivas\u00bb; como productores e, inmediatamente, como consumidores, los hombres deben someterse \u00edntegramente a \u00e9l. La expansi\u00f3n ilimitada del dominio racional -del seudodominio, de la seudoracionalidad, hoy lo comprobamos sobradamente- se convierte as\u00ed en la otra gran significaci\u00f3n imaginaria del mundo moderno, poderosamente encarnada en la t\u00e9cnica y la organizaci\u00f3n.<br \/>\nLas potencialidades totalitarias de este proyecto son f\u00e1ciles de ver -y son perfectamente visibles en la f\u00e1brica capitalista cl\u00e1sica. Si, ni en esta \u00e9poca, ni despu\u00e9s el capitalismo logra transformar la sociedad en una \u00fanica e inmensa f\u00e1brica sujeta a un \u00fanico imperativo y a una sola l\u00f3gica (lo que, a su modo y en cierta forma, el nazismo y el comunismo intentar\u00e1n hacer m\u00e1s tarde), ello se debe sin duda a las rivalidades y a las luchas entre grupos y pa\u00edses capitalistas -pero sobre todo a la resistencia que le oponen desde un comienzo el movimiento democr\u00e1tico a escala social, y las luchas obreras a nivel de empresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La contaminaci\u00f3n del proyecto emancipatorio de autonom\u00eda por lo imaginario capitalista de la racionalidad t\u00e9cnica y organizativa, que asegura un \u00abprogreso\u00bb autom\u00e1tico de la Historia, tendr\u00e1 lugar bastante r\u00e1pidamente (ya en Saint-Simon). Pero ser\u00e1 Marx el te\u00f3rico y el art\u00edfice principal de la penetraci\u00f3n en el movimiento obrero y socialista de las<br \/>\nideas del papel central de la t\u00e9cnica, la producci\u00f3n, la econom\u00eda. As\u00ed, Marx interpretar\u00e1 el conjunto de la historia de la humanidad, mediante una proyecci\u00f3n retroactiva del esp\u00edritu del capitalismo, como el resultado de la evoluci\u00f3n de las fuerzas productivas -evoluci\u00f3n que \u00abgarantiza\u00bb, salvo accidente catastr\u00f3fico, nuestra libertad futura.<br \/>\nLa econom\u00eda pol\u00edtica es utilizada, tras su reelaboraci\u00f3n, para mostrar la \u00abinevitabilidad\u00bb del tr\u00e1nsito al socialismo -como lo es la filosof\u00eda hegeliana, \u00abreplanteada\u00bb, para descubrir una raz\u00f3n que opera secretamente en la historia, que se realiza en la t\u00e9cnica y que asegura la reconciliaci\u00f3n final de todos con todos y de cada uno consigo mismo. Las expectativas milenaristas y apocal\u00edpticas, de origen inmemorial, recibir\u00e1n ahora un \u00abfundamento\u00bb cient\u00edfico, plenamente acorde con lo imaginario de la \u00e9poca. Al proletariado, la \u00ab\u00faltima clase\u00bb, se le asignar\u00e1 el papel de salvador, pero su acci\u00f3n vendr\u00e1 dictada necesariamente<br \/>\npor sus \u00abcondiciones reales de existencia\u00bb, a su vez constantemente determinadas por la acci\u00f3n de las leyes econ\u00f3micas, forz\u00e1ndolo a liberar a la humanidad liber\u00e1ndose a s\u00ed mismo.<br \/>\nHoy se tiende a olvidar con demasiada facilidad la enorme fuerza explicativa que la concepci\u00f3n marxista, incluso en sus versiones m\u00e1s vulgares, parece haber tenido durante mucho tiempo. Esta concepci\u00f3n descubre y denuncia las mistificaciones de la ideolog\u00eda liberal, muestra que la econom\u00eda funciona para el capital y el beneficio (algo que los soci\u00f3logos americanos descubren, at\u00f3nitos, hace veinticinco a\u00f1os), predice los fen\u00f3menos de expansi\u00f3n mundial y de concentraci\u00f3n capitalistas.<br \/>\nLas crisis econ\u00f3micas se suceden durante m\u00e1s de un siglo con una regularidad casi natural produciendo miseria, paro, absurda destrucci\u00f3n de las riquezas. En su momento, la carnicer\u00eda de la Primera Guerra Mundial, la gran depresi\u00f3n de 1929-1933 y el ascenso de los fascismos no pueden entenderse m\u00e1s que como evidentes confirmaciones de las conclusiones marxistas -y el rigor de los argumentos que a \u00e9stas conducen no pesa demasiado ante la gravosa realidad.<br \/>\nPero bajo la presi\u00f3n de las luchas obreras, que no hab\u00edan cesado, el capitalismo se hab\u00eda visto obligado a transformarse. Desde fines del siglo XIX, la \u00abpauperizaci\u00f3n\u00bb (absoluta o relativa) empezaba a quedar desmentida por la subida de los salarios reales y la reducci\u00f3n de la duraci\u00f3n del trabajo. La ampliaci\u00f3n de los mercados interiores por el aumento del consumo de masas se convierte gradualmente en una estrategia consciente de las capas dominantes y, despu\u00e9s de 1945, las pol\u00edticas keynesianas asegurar\u00e1n m\u00e1s o menos el pleno empleo.<br \/>\nUn abismo se abre entonces entre la teor\u00eda marxiana y la realidad de los pa\u00edses ricos. Pero mediante acrobacias te\u00f3ricas, que los movimientos nacionalistas en los pa\u00edses ex coloniales parecer\u00e1n apoyar, se transferir\u00e1 a los pa\u00edses del Tercer Mundo y a los excluidos de la sociedad\u00bb el papel de edificadores del socialismo que Marx hab\u00eda atribuido, con menor inverosimilitud, al proletariado industrial de los pa\u00edses desarrollados.<br \/>\nSin duda, la doctrina marxista ha ayudado enormemente a creer -y por tanto a luchar. Pero el marxismo no era la condici\u00f3n necesaria de estas luchas que han transformado la condici\u00f3n obrera y el mismo capitalismo, como lo muestran los pa\u00edses (anglosajones, por ejemplo) en los que el marxismo apenas penetr\u00f3. Y el precio pagado ha sido muy alto.<br \/>\nSi esa extra\u00f1a alquimia que combina la \u00abciencia\u00bb (econ\u00f3mica), una metaf\u00edsica racionalista de la historia y una escatolog\u00eda laicizada ha podido ejercer durante tanto tiempo tan poderosa atracci\u00f3n es porque respond\u00eda a la sed de certeza y a la esperanza de una salvaci\u00f3n garantizada, en \u00faltima instancia por algo mucho m\u00e1s grande que las fr\u00e1giles e inciertas actividades humanas: las \u00ableyes de la Historia\u00bb. De este modo incorporaba en \u00e9l movimiento obrero una dimensi\u00f3n seudorreligiosa, repleta de cat\u00e1strofes venideras. Al mismo tiempo, introduc\u00eda la monstruosa noci\u00f3n de ortodoxia. Tampoco aqu\u00ed la exclamaci\u00f3n (en privado) de Marx \u00ab\u00a1yo no soy marxista!\u00bb tiene demasiado peso en la realidad. Quien dice ortodoxia dice necesariamente guardianes titulares de la ortodoxia, funcionarios ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos, as\u00ed como demonizaci\u00f3n de los herejes.<br \/>\nJunto a la irresistible tendencia de las sociedades modernas a la burocratizaci\u00f3n, que desde fines del siglo XIX penetra y domina el mismo movimiento obrero, la ortodoxia contribuye poderosamente a la constituci\u00f3n de los Partidos- Iglesia. Conduce tambi\u00e9n a una esterilizaci\u00f3n pr\u00e1cticamente completa del pensamiento. La \u00abteor\u00eda revolucionaria\u00bb se torna comentario talm\u00fadico de los textos sagrados mientras que, ante las inmensas transformaciones cient\u00edficas, culturales y art\u00edsticas que se acumulan desde 1890, el marxismo se queda af\u00f3nico o se limita a calificarlas de productos de la burgues\u00eda decadente. Un texto de Luk\u00e1cs y algunas frases de Trotski y Gramsci no bastan para invalidar el diagn\u00f3stico.<br \/>\nHom\u00f3loga y paralela es la transformaci\u00f3n a la que el marxismo somete a los participantes en el movimiento. Durante la mayor parte del siglo XIX, la clase obrera de los pa\u00edses en v\u00edas de industrializaci\u00f3n se autoconstituye, se alfabetiza y se forma a s\u00ed misma, hace surgir un tipo de individuo que conf\u00eda en sus fuerzas y en su juicio, que se instruye tanto como puede, que piensa por s\u00ed mismo y que nunca abandona la reflexi\u00f3n cr\u00edtica. El marxismo, acaparando el movimiento obrero, sustituye a este individuo por el militante adoctrinado en un evangelio que cree en la organizaci\u00f3n, en la teor\u00eda y en los jefes que la poseen e interpretan, un militante que tiende a obedecerles incondicionalmente, que se identifica con ellos y que, la mayor\u00eda de las veces, s\u00f3lo puede romper esta identificaci\u00f3n hundi\u00e9ndose \u00e9l mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ciertamente, algunos elementos del futuro totalitarismo est\u00e1n presentes ya en el marxismo: ilusi\u00f3n del dominio total heredada del capitalismo, ortodoxia, fetichismo de la organizaci\u00f3n, idea de una \u00abnecesidad hist\u00f3rica\u00bb capaz de justificarlo todo en nombre de la salvaci\u00f3n final. Pero ser\u00eda absurdo imputar al marxismo -y a\u00fan m\u00e1s al propio Marx-haber engendrado el totalitarismo, como se ha hecho c\u00f3moda y demag\u00f3gicamente en los \u00faltimos sesenta a\u00f1os. Tanto y m\u00e1s (desde un punto de vista num\u00e9rico) que en el leninismo, el marxismo se prolonga en la socialdemocracia, de la que puede decirse todo lo que se quiera salvo que es totalitaria, y a la que no le ha sido dif\u00edcil hallar en Marx todas las citas necesarias para polemizar contra el bolchevismo en el poder.<br \/>\nEl verdadero creador del totalitarismo es Lenin. Las contradicciones internas del personaje carecer\u00edan de importancia si no ilustraran, una vez m\u00e1s, lo absurdo de las explicaciones \u00abracionales\u00bb de la historia. Aprendiz de brujo que s\u00f3lo invoca a la \u00abciencia\u00bb, inhumano y sin duda desinteresado y sincero, extremadamente l\u00facido para sus adversarios y ciego para s\u00ed mismo, que reconstruye el aparato de Estado zarista tras haberlo destruido y protesta contra esta reconstrucci\u00f3n, que crea comisiones burocr\u00e1ticas para luchar contra la burocracia que \u00e9l mismo hac\u00eda proliferar, Lenin aparece finalmente a la vez como pr\u00e1cticamente el \u00fanico art\u00edfice de una formidable transformaci\u00f3n y como una gota de agua en la marea de los acontecimientos.<br \/>\nPero es \u00e9l quien cre\u00f3 la instituci\u00f3n sin la que el totalitarismo resulta inconcebible y que hoy se desploma: el partido totalitario, el partido leninista, a la vez Iglesia ideol\u00f3gica, ej\u00e9rcito militante, aparato de Estado in nuce incluso cuando cab\u00eda entero \u00aben un coche de caballos\u00bb, f\u00e1brica en la que cada cual tiene su lugar conforme a una estricta jerarqu\u00eda y una rigurosa divisi\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lenin sintetizar\u00e1 estos elementos, todos ellos presentes desde hac\u00eda mucho pero a\u00fan dispersos, y conferir\u00e1 un nuevo significado al todo que compondr\u00e1 con ellos. Ortodoxia y disciplina son radicalizadas (Trotski se enorgullecer\u00e1 de la comparaci\u00f3n del partido bolchevique con la orden de los jesuitas) y extendidas a escala internacional (2).<br \/>\nEl principio \u00abquien no est\u00e1 con nosotros ha de ser exterminado\u00bb se pondr\u00e1 en pr\u00e1ctica inexorablemente, los modernos medios de Terror se inventar\u00e1n, organizar\u00e1n y aplicar\u00e1n en forma masiva. Sobre todo, aparece y se instala, ya no como rasgo personal sino como determinante social-hist\u00f3rico, la obsesi\u00f3n por el poder, el poder por el poder, el poder como fin en s\u00ed mismo, por todos los medios y poco importa para qu\u00e9. Ya no se trata de hacerse con el poder para introducir transformaciones concretas, sino de introducir las transformaciones que permitan mantenerse en el poder y reforzarlo sin cesar. Lenin, en 1917, sabe una sola cosa: que ha llegado el momento de tomar el poder y que ma\u00f1ana ser\u00e1 demasiado tarde.<br \/>\n\u00bfPara qu\u00e9? \u00c9l no lo sabe, y as\u00ed lo dir\u00e1: \u00abDesgraciadamente, nuestros maestros no nos han dicho qu\u00e9 hemos de hacer para construir el socialismo\u00bb. Y luego dir\u00e1 tambi\u00e9n: \u00abSi se hace inevitable un Termidor, nosotros mismos lo haremos posible\u00bb. Entendamos: \u00abSi, para conservar el poder, hemos de invertir completamente nuestra orientaci\u00f3n, lo haremos\u00bb. Y as\u00ed lo har\u00e1, en efecto, en varias ocasiones (Stalin, posteriormente, llevar\u00e1 este arte a una perfecci\u00f3n absoluta). \u00danico objetivo fijo mantenido inexorablemente a lo largo de los m\u00e1s incre\u00edbles cambios de rumbo: la expansi\u00f3n ilimitada del poder del Partido, la transformaci\u00f3n de todas las instituciones, empezando por el Estado, en simples instrumentos suyos y finalmente su pretensi\u00f3n, no s\u00f3lo de dirigir la sociedad, ni siquiera de hablar en su nombre, sino de ser efectivamente la sociedad misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como es sabido, este proyecto alcanzar\u00e1 su forma extrema y demencial bajo Stalin. Y es tambi\u00e9n a partir de la muerte de \u00e9ste cuando su fracaso comenzar\u00e1 a ponerse de manifiesto. El totalitarismo no es una esencia inmutable, tiene una historia que aqu\u00ed no vamos a trazar pero de la que hay que recordar que es, fundamentalmente, la historia de la resistencia de los hombres y de las cosas a la ilusi\u00f3n de la absorci\u00f3n total de la sociedad y del modelado integral de la historia por el poder del Partido.<br \/>\nQuienes negaban la validez de la noci\u00f3n de totalitarismo vuelven hoy a la carga, argumentando que el r\u00e9gimen se hunde (seg\u00fan ellos, el r\u00e9gimen hist\u00f3rico jam\u00e1s habr\u00eda existido), o que hab\u00eda encontrado resistencias internas (3). Manifiestamente, estas mismas cr\u00edticas compart\u00edan la ilusi\u00f3n totalitaria: el totalitarismo habr\u00eda podido y debido ser, para lo mejor o para lo peor, lo que pretend\u00eda ser: un monolito sin fisuras. No era lo que dec\u00eda ser -por tanto, simplemente no existi\u00f3.<br \/>\nPero quienes han discutido seriamente el r\u00e9gimen ruso jam\u00e1s han sido v\u00edctimas de este espejismo. Siempre han subrayado y analizado sus contradicciones y antinomias internas (4). Indiferencia y resistencia pasiva de la poblaci\u00f3n; sabotaje y despilfarro de la producci\u00f3n tanto industrial como agr\u00edcola; irracionalidad profunda del sistema desde su propio punto de vista, debida a su delirante burocratizaci\u00f3n, a las decisiones tomadas conforme a los caprichos del aut\u00f3crata o de la camarilla de arribistas instalada en el poder; conspiraci\u00f3n universal de la mentira convertida en rasgo estructural del sistema y en condici\u00f3n de la supervivencia de los individuos desde los zeks hasta los miembros del Politbur\u00f3. Todo ello confirmado clar\u00edsimamente por los acontecimientos que se han sucedido desde 1953 y las informaciones que, desde entonces, no han dejado de verterse: revueltas de los zeks en los campos tras la muerte de Sta1in, huelgas de Berl\u00edn-Este en junio de 1953, informe Kruschev, revoluciones polaca y h\u00fangara en 1956, movimientos checoslovaco en 1968 y polaco en 1970, oleada de literatura disidente, explosi\u00f3n polaca de 1980 haciendo ingobernable el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tras el fracaso de las incoherentes reformas de Kruschev, la necrosis que gangrenaba el sistema y no le dejaba otra salida que la huida hacia delante en el rearme y la expansi\u00f3n externa se hizo manifiesta, y a este respecto yo escrib\u00eda, en 1981, que esto ya no pod\u00eda concebirse en t\u00e9rminos de totalitarismo \u00abcl\u00e1sico\u00bb (5).<br \/>\nTambi\u00e9n es cierto que el r\u00e9gimen no habr\u00eda podido sobrevivir durante setenta a\u00f1os si no hubiera logrado crearse en la sociedad importantes puntos de apoyo, desde la burocracia ultraprivilegiada hasta las capas que gozaron sucesivamente de una \u00abpromoci\u00f3n social\u00bb; sobre todo, sin un tipo de comportamiento y un tipo antropol\u00f3gico de individuo dominado por la apat\u00eda y el cinismo, preocupado \u00fanicamente por las \u00ednfimas y preciosas mejoras que a fuerza de astucia e intrigas pod\u00eda aportar a su nicho privado.<br \/>\nEn este \u00faltimo punto, el r\u00e9gimen ha tenido un \u00e9xito a medias, como lo muestra la extrema lentitud de las reacciones populares en Rusia incluso despu\u00e9s de 1985. Pero tambi\u00e9n ha fracasado a medias, y donde esto mejor se ve es, parad\u00f3jicamente, en el seno del propio Aparato del partido. Cuando la fuerza de las circunstancias (problemas polaco y afgano, presi\u00f3n del rearme americano frente a un creciente retraso tecnol\u00f3gico y econ\u00f3mico, incapacidad de soportar mucho m\u00e1s tiempo su sobreextensi\u00f3n mundial) mostr\u00f3 que, a la larga, la evoluci\u00f3n \u00abestratocr\u00e1tica\u00bb dominante bajo Breznev se hac\u00eda insostenible, pudo emerger, en el seno del aparato y en tomo a un l\u00edder de una habilidad poco com\u00fan, un grupo \u00abreformista\u00bb lo suficientemente importante como para imponerse e imponer una serie de cambios inimaginables poco tiempo antes -entre ellos el acta oficial de defunci\u00f3n del partido \u00fanico, levantada el 13 de marzo de 1990-, cuyo futuro sigue siendo totalmente incierto, pero cuyos efectos son ya irreversibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como el nazismo, el marxismo-leninismo permite apreciar la locura y la monstruosidad de la que los hombres son capaces, y su fascinaci\u00f3n por la fuerza bruta. Pero mas que en el nazismo, es en el marxismo-leninismo donde puede apreciarse la capacidad de los hombres de enga\u00f1arse a s\u00ed mismos, de convertir en su contrario las ideas m\u00e1s liberadoras, de hacer de ellas instrumentos de una mistificaci\u00f3n ilimitada.<br \/>\nEn su ca\u00edda, el marxismo-leninismo parece sepultar bajo sus ruinas tanto el proyecto de autonom\u00eda como la misma pol\u00edtica. El odio activo de quienes lo han sufrido, en el Este, les conduce a rechazar cualquier proyecto que no sea la r\u00e1pida adopci\u00f3n del modelo capitalista liberal. En el Oeste, la convicci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de que vive bajo el r\u00e9gimen menos malo posible se reforzar\u00e1 y acentuar\u00e1 su tendencia a sumirse en la irresponsabilidad, la distracci\u00f3n y la retirada a la esfera \u201cprivada\u201d (evidentemente menos \u201cprivada\u201d que nunca).<br \/>\nNo es que la poblaci\u00f3n se haga muchas ilusiones. En Estados Unidos, Lee Atwater, presidente del Partido Republicano, refiri\u00e9ndose al cinismo de la poblaci\u00f3n, afirma: \u00abEl pueblo americano est\u00e1 convencido de que la pol\u00edtica y los pol\u00edticos son un cuento; que la religi\u00f3n organizada es un cuento; que el big business es un cuento; que los grandes sindicatos son un cuento (6). Por lo que sabemos de Francia, todo apunta al mismo esp\u00edritu. Pero mucho m\u00e1s importantes que las opiniones son los hechos concretos. Las luchas contra el sistema, incluso las simples reacciones, tienden a desaparecer. Pero el capitalismo s\u00f3lo se ha modificado y se ha vuelto un poco tolerable en funci\u00f3n de las luchas econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas que jalonan dos siglos. Un capitalismo desgarrado por el conflicto y obligado a hacer frente a una fuerte oposici\u00f3n interna; y un capitalismo que s\u00f3lo ha de v\u00e9rselas con lobbies y corporaciones, pudiendo manipular tranquilamente a la gente y comprarla con un nuevo aparato cada a\u00f1o, son dos animales social-hist\u00f3ricos completamente diferentes. La realidad as\u00ed lo indica sobradamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La monstruosa historia del marxismo-leninismo muestra lo que no puede ni debe ser un movimiento de emancipaci\u00f3n. Esta historia no permite concluir en absoluto que el capitalismo y la oligarqu\u00eda liberal en los que vivimos encarnen el secreto por fin resuelto de la historia humana. El proyecto de un dominio total (tomado del capitalismo por el marxismo-leninismo y que, en ambos casos, se convierte en su contrario) es un delirio. De ello no se sigue que debamos sufrir nuestra historia como una fatalidad. La idea de hacer tabla rasa de todo lo que existe es una locura que conduce al crimen. De ello tampoco se sigue que debamos renunciar a lo que define nuestra historia desde Grecia y a lo que Europa ha conferido nuevas dimensiones: nosotros hacemos nuestras leyes e instituciones, queremos nuestra autonom\u00eda individual y colectiva, y esta autonom\u00eda s\u00f3lo nosotros podemos y debemos limitarla. El t\u00e9rmino \u00abigualdad\u00bb ha servido de tapadera a un r\u00e9gimen en el que las desigualdades reales eran de hecho peores que las del capitalismo. Sin embargo, no podemos olvidar que no hay libertad pol\u00edtica sin igualdad pol\u00edtica y que \u00e9sta es imposible cuando existen y se acent\u00faan enormes desigualdades de poder econ\u00f3mico, traducido directamente en poder pol\u00edtico. La idea de Marx seg\u00fan la cual podr\u00edan eliminarse mercado y dinero es una utop\u00eda incoherente. Comprenderlo no significa avalar la omnipotencia del dinero, ni creer en la \u201cracionalidad\u201d de una econom\u00eda que nada tiene que ver con un verdadero mercado y que se asemeja cada vez m\u00e1s a un casino planetario. No por el hecho de que sin producci\u00f3n y consumo no hay sociedad, han de erigirse \u00e9stos en fines \u00faltimos de la existencia humana -lo que constituye la sustancia efectiva del \u201cindividualismo\u201d y del \u201cliberalismo\u201d de hoy.<br \/>\n\u00c9stas son algunas de las conclusiones a las que debe llegar la experiencia conjugada de la pulverizaci\u00f3n del marxismo-leninismo y de la evoluci\u00f3n del capitalismo contempor\u00e1neo. No son las que la opini\u00f3n sacar\u00e1 por ahora. Pero cuando haya desaparecido la polvareda, la humanidad deber\u00e1 llegar a ellas, a menos que contin\u00fae su marcha hacia un ilusorio siempre m\u00e1s que, tarde o temprano, se estrellar\u00e1 contra los l\u00edmites naturales del planeta, si es que no se hunde antes aplastada por su falta de sentido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Notas<br \/>\n(1) A prop\u00f3sito del mesianismo, el Padre J.-Y. Calvez, con toda la buena voluntad cristiana, asesta al marxismo un magn\u00edfico golpe en Le Monde del 14 de abril de 1990. (Aqu\u00ed el Padre Calvez ensalzaba el marxismo como salvaguarda de la esperanza mesi\u00e1nica).<br \/>\n(2) No est\u00e1 de m\u00e1s recordar, para las nuevas generaciones, algunas de las \u201c21 cl\u00e1usulas\u201d adoptadas en el II Congreso de la III Internacional (17 de julio-7 de agosto de 1920): \u201c1.Todos los \u00f3rganos de prensa deben ser redactados por comunistas leales\u2026 La prensa y todos los servicios editoriales estar\u00e1n enteramente subordinados al Comit\u00e9 central frl psrtido\u2026 9.Estos n\u00facleos comunistas \u2013en los sindicatos, etc.- deben estar completamente subordinados al resto del Partido\u2026 12.En la \u00e9poca actual de encarnizada guerra civil, el Partido comunista s\u00f3lo podr\u00e1 cumplir su papel si se organiza de la forma m\u00e1s centralizada, si se admite en \u00e9l una f\u00e9rrea disciplina pr\u00f3xima a la disciplina militar y si se dota a su organismo central de amplios poderes, si ejerce una autoridad indiscutida y si goza de la confianza un\u00e1nime de los militantes. 13. Los PC de los pa\u00edses en los que los comunistas militan legalmente deben proceder a depurar peri\u00f3dicamente sus organizaciones, con el fin de apartar los elementos interesados y peque\u00f1o-burgueses\u2026 15. Se tiene por norma que los programas de los partidos afiliados a la Internacional comunista sean confirmados por el Congreso internacional o por el Comit\u00e9 ejecutivo (subrayado por m\u00ed, C.C.)\u2026 16. Todas las decisiones de los Congresos de la IC, as\u00ed como las del Comit\u00e9 ejecutivo (subrayado por m\u00ed), han de ser acatadas por todos los pa\u00edses afiliados a la IC \u00ab.<br \/>\n(3) V\u00e9ase, por ejemplo, las recensiones de S. Ingerflohm en el Liber de marzo de 1990.<br \/>\n(4) Por mi parte, lo he hecho desde 1946 y desde entonces jam\u00e1s he dejado de hacerlo. La Societ\u00e9 bureaucratique, vol. 1 y 2, Par\u00eds, 10\/18, 1973 (2\u00aa edici\u00f3n en Christian Bourgois, 1990). (trad. castellana: La sociedad burocr\u00e1tica, vol. 1 y 2, Barcelona, Tusquets, 1976).<br \/>\n(5) \u00abLes destin\u00e9es du totalitarisme\u00bb, en Domaines de l\u2019homme, p\u00e1gs. 201-218. [Traducci\u00f3n espa\u00f1ola: \u00abEl destino de los totalitarismos\u00bb, en Los dominios del hombre: las encrucijadas del laberinto, Barcelona, Gedisa, 1988].<br \/>\n(6) Por \u00abboniment\u00bb (cuento) traduzco baloncy, cuyo equivalente m\u00e1s exacto ser\u00eda \u00abtonter\u00eda\u00bb o \u00abchorrada\u00bb. Intemational Herald Tr\u00edbune, 19 de abril de 1990.<\/p>\n<div class=\"author-info\">\n<div class=\"author-avatar\"><\/div>\n<div class=\"author-description\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en\u00a0Le Monde, 24 y 25 de abril de 1990. La redacci\u00f3n cambi\u00f3 su t\u00edtulo por \u00abEl hundimiento del marxismo-leninismo\u00bb. Incluido en el libro\u00a0El ascenso de la insignificancia\u00a0(traducci\u00f3n de Vicente G\u00f3mez). Versi\u00f3n electr\u00f3nica que circula por Internet. La decadencia del Imperio romano dur\u00f3 tres siglos. Dos a\u00f1os han bastado, esta vez sin la ayuda de &hellip; <a href=\"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/?p=154\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La pulverizaci\u00f3n del marxismo-leninismo (Cornelius Castoriadis, 1990)<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":15645,"featured_media":155,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-154","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-teoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/15645"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=154"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":157,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154\/revisions\/157"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/155"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}