{"id":58,"date":"2020-08-04T17:06:06","date_gmt":"2020-08-04T20:06:06","guid":{"rendered":"http:\/\/reyerta.noblogs.org\/?p=58"},"modified":"2020-08-04T17:08:26","modified_gmt":"2020-08-04T20:08:26","slug":"traigan-sus-muertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reyerta.noblogs.org\/?p=58","title":{"rendered":"TRAIGAN SUS MUERTOS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><strong>Endnotes # 1, octubre de 2008: materiales preliminares para un balance del siglo XX<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>\u00abLa tradici\u00f3n de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. [\u2026] La revoluci\u00f3n social del siglo XIX no puede sacar su poes\u00eda del pasado, sino solamente del porvenir. No puede comenzar su propia tarea antes de despojarse de toda veneraci\u00f3n supersticiosa por el pasado. Las anteriores revoluciones necesitaban remontarse a los recuerdos de la historia universal para aturdirse acerca de su propio contenido. La revoluci\u00f3n del siglo XIX debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_1\">1<\/a>.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Si esto ya era cierto en la \u00e9poca en que Marx escribi\u00f3 estas l\u00edneas, cuando s\u00f3lo se pod\u00eda hablar del comunismo en tiempo futuro, hoy, cuando anarquistas y comunistas pueden hablar de sus propias \u00abhistorias\u00bb y a decir verdad no parecen hablar de otra cosa, es m\u00e1s cierto todav\u00eda. En la actualidad el propio marxismo es una tradici\u00f3n de las generaciones muertas, y hasta los situacionistas contempor\u00e1neos parecen tener dificultades para \u00absalir del siglo XX<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_2\">2<\/a>\u00bb.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No decimos esto porque estemos especialmente encantados con el presente ni debido a ning\u00fan deseo resultante de \u00abactualizar\u00bb la teor\u00eda comunista. El siglo XXI \u2014al igual que el que lo precedi\u00f3\u2014 est\u00e1 constituido por la contradicci\u00f3n entre trabajo y capital, por la separaci\u00f3n entre trabajo y \u00abvida\u00bb, y el sometimiento de todo lo existente a las formas abstractas del valor. Por tanto, merece tanto que se lo abandone como su predecesor. Y no obstante, el \u00absiglo XX\u00bb que conocieron los situacionistas, con los contornos de sus relaciones de clase, su temporalidad del progreso y sus horizontes poscapitalistas, evidentemente forma parte ya del pasado. Las teor\u00edas de la novedad (el posmodernismo, el posfordismo, y todos los nuevos productos universitarios) han terminado aburri\u00e9ndonos, no tanto porque sean incapaces de captar una continuidad fundamental como porque la reestructuraci\u00f3n capitalista de las d\u00e9cadas de 1970 y 1980\u00a0<em>ya no representa una novedad<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este n\u00famero preliminar de\u00a0<em>Endnotes<\/em>\u00a0hemos reunido una serie de textos (fundamentalmente un debate entre dos grupos comunistas franceses) acerca de\u00a0<em>la historia de las revoluciones del siglo\u00a0<\/em>XX. Como los propios textos dejan claro, la historia de esas revoluciones es una historia de fracasos, ya sea porque fueron aplastadas por contrarrevoluciones capitalistas o porque sus \u00abvictorias\u00bb adoptaron la forma de contrarrevoluciones que establecieron sistemas sociales que depend\u00edan del intercambio monetario y del trabajo asalariado que no lograron trascender el capitalismo. Esto \u00faltimo, sin embargo, no se debi\u00f3 a meras \u00abtraiciones\u00bb, al igual que lo anterior tampoco se debi\u00f3 a \u00aberrores estrat\u00e9gicos\u00bb o a la ausencia de \u00abcondiciones hist\u00f3ricas\u00bb. Al abordar la cuesti\u00f3n de estos fracasos no podemos acudir a hipot\u00e9ticos \u00ab\u00bfqu\u00e9 habr\u00eda sucedido si?\u00bb y achacar la derrota de los movimientos revolucionarios a todo aquello \u2014l\u00edderes, formas de organizaci\u00f3n, ideas equivocadas, condiciones inmaduras\u2014 que no sean esos mismos movimientos en su contenido determinado. Lo que est\u00e1 en disputa en el debate siguiente es la naturaleza de ese contenido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al publicar tales textos \u00abhist\u00f3ricos\u00bb no nos mueve el menor deseo de alentar el inter\u00e9s por la historia en s\u00ed, ni el de resucitar el inter\u00e9s por la historia de las revoluciones o del movimiento obrero. Reflexionando sobre el contenido de las luchas del siglo pasado esperamos contribuyamos a socavar la ilusi\u00f3n de que de alg\u00fan modo se trata de \u00abnuestro\u00bb pasado, algo a proteger o conservar. El dictamen de Marx nos recuerda la necesidad de desprendernos del peso muerto de la tradici\u00f3n. Nosotros nos atrever\u00edamos a decir incluso que, m\u00e1s all\u00e1 del reconocimiento de la ruptura hist\u00f3rica que nos separa de ellas, no tenemos nada que aprender de los fracasos de las revoluciones pasadas (no necesitamos repetirlas para descubrir sus \u00aberrores\u00bb o destilar sus \u00abverdades\u00bb) porque en cualquier caso repetirlas ser\u00eda imposible. Al hacer el balance de esta historia y darla ya por finalizada, trazamos una l\u00ednea divisoria que pone en primer plano las luchas de nuestra propia \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los dos partes del debate que publicamos,\u00a0<em>Troploin<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Th\u00e9orie Communiste<\/em>, surgieron de una tendencia de comienzos de la d\u00e9cada de 1970 que, en funci\u00f3n de las nuevas caracter\u00edsticas de la lucha de clases, se apropi\u00f3 cr\u00edticamente del legado de la ultraizquierda hist\u00f3rica, tanto en su vertiente germano-holandesa (comunista consejista) como italiana (bordiguista), as\u00ed como de la obra, m\u00e1s reciente, de la Internacional Situacionista y de\u00a0<em>Socialisme ou Barbarie<\/em>. Antes de que podamos presentar los propios textos, por tanto, hemos de presentar este trasfondo com\u00fan.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: left\">DEL RECHAZO DEL TRABAJO A LA \u00abCOMUNIZACI\u00d3N\u00bb<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando en 1954 Guy Debord escribi\u00f3 \u00abno trabaj\u00e9is jam\u00e1s\u00bb en la pared de un callej\u00f3n de la margen izquierda del Sena, ese lema, que hab\u00eda tomado de Rimbaud<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_3\">3<\/a>, todav\u00eda ten\u00eda una gran deuda con el surrealismo y su progenie vanguardista. En otras palabras, evocaba, al menos en parte, la visi\u00f3n rom\u00e1ntica de la bohemia de finales del siglo XIX, un mundo de artistas e intelectuales desclasados\u00a0<em>atrapados ent<\/em>re las relaciones clientelares tradicionales y el nuevo mercado cultural en el que se ve\u00edan obligados a vender sus mercanc\u00edas. La actitud negativa de los bohemios hacia el trabajo representaba al mismo tiempo una revuelta contra esa condici\u00f3n polarizada y una forma de expresarla: atrapados entre un desd\u00e9n aristocr\u00e1tico hacia el \u00abprofesional\u00bb y un resentimiento peque\u00f1oburgu\u00e9s contra todas las dem\u00e1s clases sociales, los artistas acabaron considerando todo trabajo, incluido el suyo propio, como infamante. Los surrealistas, que transformaron los gestos nihilistas de Rimbaud, Lautr\u00e9amont y los dada\u00edstas en un llamamiento revolucionario a la \u00abguerra contra el trabajo\u00bb, plasmaron esta postura de rechazo en una actitud pol\u00edtica<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_4\">4<\/a>. Sin embargo, para ellos, al igual que para otros revolucionarios heterodoxos (por ejemplo, Lafargue, ciertos elementos de los IWW, as\u00ed como para el joven Marx), la abolici\u00f3n del trabajo se remit\u00eda a un horizonte ut\u00f3pico situado m\u00e1s all\u00e1 de una revoluci\u00f3n que en lo inmediato estaba definida por el programa socialista de la\u00a0<em>emancipaci\u00f3n<\/em>\u00a0del trabajo, es decir, la victoria del movimiento obrero y la transformaci\u00f3n de la clase obrera en nueva clase dominante. Parad\u00f3jicamente, pues, el objetivo de abolir el trabajo hab\u00eda de lograrse eliminando primero todas las restricciones que pesaban sobre \u00e9l (por ejemplo, el capitalista como par\u00e1sito del mismo y las relaciones de producci\u00f3n como traba para la producci\u00f3n), y en consecuencia extendiendo la condici\u00f3n obrera a todo el mundo (\u00abel que no trabaja no come\u00bb) adem\u00e1s de recompensar al trabajo con la parte leg\u00edtima que le correspond\u00eda en el valor que produjera (a trav\u00e9s de diversos proyectos de contabilizaci\u00f3n del tiempo trabajado).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta aparente contradicci\u00f3n entre medios y fines, evidenciada en la turbulenta relaci\u00f3n de los surrealistas con el Partido Comunista Franc\u00e9s, fue un rasgo caracter\u00edstico de las teor\u00edas revolucionarias durante todo el per\u00edodo ascendente del movimiento obrero. De los anarcosindicalistas a los estalinistas, el grueso de este movimiento deposit\u00f3 sus esperanzas de superaci\u00f3n del capitalismo y de la sociedad de clases en general en el creciente poder de la clase obrera en el seno del capitalismo. Se esperaba que en determinado momento ese poder obrero se adue\u00f1ara de los medios de producci\u00f3n e inaugurara un \u00abper\u00edodo de transici\u00f3n\u00bb que diera paso al comunismo o al anarquismo, per\u00edodo durante el cual la condici\u00f3n obrera, lejos de abolirse, se generalizar\u00eda. As\u00ed pues, el objetivo final de la supresi\u00f3n de la sociedad de clases coexist\u00eda con toda una gama de medios revolucionarios basados en las premisas de su perpetuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Internacional Situacionista (IS) hered\u00f3 la oposici\u00f3n surrealista entre los medios pol\u00edticos concretos para emancipar al trabajo y el objetivo ut\u00f3pico de abolirlo. Su principal aportaci\u00f3n fue hacerla pasar de una oposici\u00f3n externa mediada por el programa de transici\u00f3n socialista a una oposici\u00f3n interna que anim\u00f3 su concepci\u00f3n de la actividad revolucionaria. Esta \u00faltima consisti\u00f3 en un replanteamiento radical de la emancipaci\u00f3n del trabajo desde un punto de vista que hac\u00eda hincapi\u00e9 en el rechazo de la separaci\u00f3n entre actividad revolucionaria y transformaci\u00f3n total de la vida, idea contenida de forma impl\u00edcita en el proyecto original de la \u00abcreaci\u00f3n de situaciones\u00bb. No hay que subestimar la importancia de esta evoluci\u00f3n, pues esta \u00abcr\u00edtica de la separaci\u00f3n\u00bb supon\u00eda la negaci\u00f3n de cualquier lapso temporal entre medios y fines (la negaci\u00f3n, por tanto, de cualquier per\u00edodo de transici\u00f3n), as\u00ed como el rechazo de toda mediaci\u00f3n sincr\u00f3nica, adem\u00e1s de poner el acento en la participaci\u00f3n universal (democr\u00e1tica directa) en la actividad revolucionaria. No obstante, pese a su capacidad de replantearse el espacio y el tiempo de la revoluci\u00f3n, en \u00faltima instancia el modo en que la IS trascendi\u00f3 la oposici\u00f3n entre la emancipaci\u00f3n del trabajo y su abolici\u00f3n consisti\u00f3 en reducir ambos polos el uno al otro, constituyendo as\u00ed una unidad contradictoria inmediata, y transformando la oposici\u00f3n entre medios y fines en una oposici\u00f3n entre\u00a0<em>forma<\/em>\u00a0y\u00a0<em>contenido<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tras su encuentro con el grupo neoconsejista Socialisme ou Barbarie a comienzos de la d\u00e9cada de los sesenta, la IS adopt\u00f3 con entusiasmo el programa revolucionario del comunismo de consejos, y ensalz\u00f3 el consejo (el aparato a trav\u00e9s del cual los trabajadores podr\u00edan autogestionar su propia producci\u00f3n y, junto a otros consejos, ejercer la totalidad del poder social) como la \u00abforma al fin hallada\u00bb de la revoluci\u00f3n proletaria. De entonces en adelante todas las potencialidades y todas las limitaciones de la IS se resumieron en la tensi\u00f3n entre su llamamiento a \u00ababolir el trabajo\u00bb y su lema central (\u00abtodo el poder para los consejos obreros\u00bb). De una parte, a fin de superar la separaci\u00f3n entre el trabajo y el ocio, el\u00a0<em>contenido<\/em>\u00a0de la revoluci\u00f3n ten\u00eda que consistir en el cuestionamiento radical del propio trabajo (y no s\u00f3lo de su organizaci\u00f3n), pero por el otro, la\u00a0<em>forma<\/em>\u00a0de esta revoluci\u00f3n ten\u00eda que consistir en que los trabajadores se adue\u00f1aran de sus centros de trabajo y los gestionaran democr\u00e1ticamente<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_5\">5<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que impidi\u00f3 a la IS superar esta contradicci\u00f3n fue que la polaridad entre contenido y forma ten\u00eda sus ra\u00edces en la afirmaci\u00f3n del movimiento obrero y la emancipaci\u00f3n del trabajo. Pese a que la IS se reapropi\u00f3 de las inquietudes del joven Marx (y de las investigaciones sociol\u00f3gicas de\u00a0<em>Socialisme ou Barbarie<\/em>) relativas a la alienaci\u00f3n del trabajo, a\u00fan as\u00ed consideraba que la cr\u00edtica de dicha alienaci\u00f3n se hab\u00eda vuelto posible gracias a la prosperidad tecnol\u00f3gica del capitalismo moderno (el potencial de la automatizaci\u00f3n para hacer realidad \u00abla sociedad del ocio\u00bb) y a los batallones del movimiento obrero, capaces tanto de imponer esos avances t\u00e9cnicos (en su lucha d\u00eda a d\u00eda) como de apropi\u00e1rselos (en sus consejos revolucionarios). Por tanto, consideraban posible abolir el trabajo, tanto desde el punto de vista t\u00e9cnico como organizativo, en funci\u00f3n de la existencia de un poder obrero en los centros de producci\u00f3n. Al trasladar las t\u00e9cnicas de los cibern\u00e9ticos y los gestos de los antiartistas bohemios a las curtidas y fiables manos de la clase obrera organizada, los situacionistas pudieron concebir la abolici\u00f3n del trabajo como consecuencia\u00a0<em>directa<\/em>\u00a0de su emancipaci\u00f3n, es decir, concebir la superaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n como el resultado de una reestructuraci\u00f3n t\u00e9cnico-creativa inmediata de los centros de trabajo por parte de los propios trabajadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este sentido la teor\u00eda de la IS fue el \u00faltimo gesto sincero de fe en una concepci\u00f3n revolucionaria de la autogesti\u00f3n consustancial al programa de la emancipaci\u00f3n del trabajo. No obstante, su cr\u00edtica del trabajo fue adoptada y transformada por aquellos que, en la d\u00e9cada de 1970, cuando ese programa entr\u00f3 en crisis irreversible, intentaron teorizar las nuevas luchas que se estaban produciendo, y que no consideraron que esa cr\u00edtica tuviera sus ra\u00edces en la afirmaci\u00f3n del movimiento obrero, sino en nuevas formas de lucha que coincid\u00edan con su descomposici\u00f3n. Ahora bien, en los escritos de\u00a0<em>Invariance<\/em>,\u00a0<em>La Vielle Taupe<\/em>,\u00a0<em>Mouvement Communiste<\/em>\u00a0y otros, el intento de superar la contradicci\u00f3n central de la IS se expres\u00f3 en primer lugar en una cr\u00edtica del \u00abformalismo\u00bb que hab\u00eda privilegiado la forma sobre el contenido dentro de la ideolog\u00eda del comunismo de consejos.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: left\">LA CR\u00cdTICA DEL CONSEJISMO<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">A despecho de las indicaciones de la IS, los trabajadores que participaron en la huelga de masas de mayo del 68 en Francia no se adue\u00f1aron de los medios de producci\u00f3n, ni formaron consejos, ni intentaron poner en marcha las f\u00e1bricas bajo control obrero<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_6\">6<\/a>. En la gran mayor\u00eda de los centros de trabajo ocupados, los obreros se conformaron con dejar la organizaci\u00f3n en manos de los delegados sindicales, y a menudo estos \u00faltimos tuvieron problemas para convencer a los primeros de que se personaran en las asambleas de ocupaci\u00f3n para votar por la continuaci\u00f3n de la huelga<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_7\">7<\/a>. En las luchas de clase m\u00e1s importantes de los a\u00f1os inmediatamente posteriores, en particular las de Italia, la forma-consejo, que hab\u00eda sido la quintaesencia del radicalismo proletario del ciclo anterior de manera reiterada (Alemania 1919, Italia 1921, Espa\u00f1a 1936, Hungr\u00eda 1956), estuvo ausente. No obstante y de forma parad\u00f3jica, en esos a\u00f1os la ideolog\u00eda consejista se difundi\u00f3 mucho, a medida que las manifestaciones de una clase obrera cada vez m\u00e1s incontrolable y la viabilidad cada vez menor de las viejas organizaciones parec\u00edan indicar que lo \u00fanico ausente era la forma m\u00e1s adecuada a unas luchas espont\u00e1neas y antijer\u00e1rquicas. En este contexto, grupos como Informations Correspondance Ouvri\u00e8res (ICO) en Francia, Solidarity en Inglaterra, Root and Branch en los Estados Unidos, y hasta cierto punto la corriente opera\u00edsta italiana, lograron resucitar el inter\u00e9s en la izquierda germano-holandesa culpando a los viejos enemigos del consejismo (todos los partidos de izquierda y sindicatos, los \u00abbur\u00f3cratas\u00bb en el idioma de la IS) del fracaso de cada nueva revuelta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este punto de vista no tard\u00f3 mucho en ser puesto en entredicho, y esa impugnaci\u00f3n adopt\u00f3 inicialmente la forma de un renacimiento de\u00a0<em>la otra<\/em>\u00a0tradici\u00f3n comunista de izquierda. Bajo el liderazgo intelectual de Amadeo Bordiga, la Izquierda italiana hab\u00eda criticado desde mucho tiempo atr\u00e1s el comunismo de los consejos (que Lenin, en\u00a0<em>El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo<\/em>, hab\u00eda asimilado a barrisco con la Izquierda italiana) por privilegiar la forma sobre el contenido y por su concepci\u00f3n acr\u00edtica de la democracia<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_8\">8<\/a>. Esta posici\u00f3n, filtrada a trav\u00e9s de la influencia de la revista bordiguista disidente\u00a0<em>Invariance<\/em>, es la que subyace a la cr\u00edtica del comunismo de consejos realizada por Gilles Dauv\u00e9 en\u00a0<em>Leninismo y ultraizquierda<\/em>, uno de los textos fundadores de la tendencia que describimos<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_9\">9<\/a>. Dauv\u00e9 acusa al comunismo de consejos de formalismo desde dos puntos de vista: porque su enfoque de la cuesti\u00f3n organizativa considera la forma de organizaci\u00f3n como el factor decisivo (un \u00ableninismo invertido\u00bb), y porque su concepci\u00f3n de la sociedad posrevolucionaria transforma la forma (los consejos) en el contenido del socialismo al abordarlo fundamentalmente como una cuesti\u00f3n de gesti\u00f3n. Para Dauv\u00e9, como para Bordiga, se trataba de una cuesti\u00f3n falsa, porque el capitalismo no es un modo de gesti\u00f3n, sino un modo de producci\u00f3n en el que los \u00abgestores\u00bb de cualquier tipo (capitalistas, bur\u00f3cratas o incluso trabajadores) no son m\u00e1s que los funcionarios a trav\u00e9s de los cuales se articula la ley del valor. Como tambi\u00e9n sostuvieron m\u00e1s adelante Pierre Nashua (<em>La Vielle Taupe<\/em>) y Carsten Juhl (<em>Invariance<\/em>), semejante preocupaci\u00f3n por la forma sobre el contenido sustituye efectivamente el objetivo comunista de destrucci\u00f3n de la econom\u00eda por la simple oposici\u00f3n a que la gestione la burgues\u00eda<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_10\">10<\/a>.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: left\">EL RETORNO DE LA CR\u00cdTICA DEL TRABAJO<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">En s\u00ed misma, esta cr\u00edtica del comunismo de consejos s\u00f3lo pod\u00eda desembocar en la reformulaci\u00f3n de las tesis can\u00f3nicas de la Izquierda italiana, ya fuese a trav\u00e9s de la cr\u00edtica inmanente (al modo de\u00a0<em>Invariance<\/em>) o elaborando una especie de h\u00edbrido italogermano (al estilo de\u00a0<em>Mouvement Communiste<\/em>). Lo que impuls\u00f3 una nueva noci\u00f3n de la revoluci\u00f3n y del comunismo (como comunizaci\u00f3n) no fue una simple concepci\u00f3n del contenido del comunismo derivada de una lectura atenta de Marx y Bordiga, sino tambi\u00e9n la influencia de toda una oleada de luchas de finales de los a\u00f1os sesenta y principios de los setenta que dio un nuevo significado al \u00abrechazo del trabajo\u00bb como contenido espec\u00edfico de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A principios de la d\u00e9cada de 1970, periodistas y soci\u00f3logos empezaron a hablar de una \u00abrevuelta contra el trabajo\u00bb que aquejaba a toda una nueva generaci\u00f3n de trabajadores en las industrias tradicionales, que ten\u00edan unas tasas de absentismo y sabotaje cada vez m\u00e1s elevadas, y que mostraban una indiferencia generalizada ante la autoridad del sindicato. Cada comentarista atribuy\u00f3 las culpas, seg\u00fan los casos, al sentimiento de precariedad e inseguridad suscitado por la automatizaci\u00f3n, a la combatividad cada vez mayor de minor\u00edas tradicionalmente oprimidas, a la influencia de una contracultura antiautoritaria, o al poder y la sensaci\u00f3n de importancia que hab\u00eda infundido en la clase obrera el prolongado\u00a0<em>boom<\/em>\u00a0de la posguerra y el \u00absalario social\u00bb concomitante, que tantos sacrificios hab\u00eda costado obtener. Fuese cual fuese el motivo de esta evoluci\u00f3n, lo que parec\u00eda caracterizar a las nuevas luchas era la quiebra de las formas tradicionales mediante las cuales los trabajadores hab\u00edan intentado controlar el proceso de trabajo, que s\u00f3lo hab\u00edan dejado tras de s\u00ed la expresi\u00f3n del aparente deseo de trabajar menos. Para muchos de los que hab\u00edan sido influenciados por la IS, este nuevo \u00abasalto\u00bb proletario estaba caracterizado por un \u00abrechazo del trabajo\u00bb despojado de los elementos tecnout\u00f3picos y bohemio-art\u00edsticos de los que la IS nunca hab\u00eda logrado prescindir. Grupos como\u00a0<em>N\u00e9gation<\/em>\u00a0e\u00a0<em>Intervention Communiste<\/em>\u00a0argumentaron que estas luchas no s\u00f3lo estaban socavando el poder del sindicato, sino todo el programa marxista y anarquista de emancipaci\u00f3n del trabajo y establecimiento de un \u00abpoder obrero\u00bb. Lejos de liberar su trabajo, de controlarlo y de utilizarlo para adue\u00f1arse de la sociedad a trav\u00e9s de la autogesti\u00f3n de sus centros de trabajo, durante el mayo franc\u00e9s y el \u00abmayo rampante\u00bb italiano posterior, la \u00abcr\u00edtica del trabajo\u00bb adopt\u00f3 la forma de la deserci\u00f3n de los centros de trabajo por parte de cientos de miles de trabajadores. En lugar de considerarse como un indicio de que las luchas no hab\u00edan ido lo bastante lejos, durante este per\u00edodo la ausencia de los consejos obreros se interpret\u00f3 como expresi\u00f3n de una ruptura con lo que acab\u00f3 conoci\u00e9ndose como \u00abel viejo movimiento obrero\u00bb.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: left\">EL CONCEPTO DE COMUNIZACI\u00d3N<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Al igual que hab\u00eda tenido gran influencia en la difusi\u00f3n de la cr\u00edtica del consejismo, la revista bordiguista disidente\u00a0<em>Invariance<\/em>\u00a0fue una importante precursora de la reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre la historia y la funci\u00f3n del movimiento obrero. Para\u00a0<em>Invariance<\/em>, el viejo movimiento obrero formaba parte integral del paso del capitalismo desde una fase de dominaci\u00f3n meramente \u00abformal\u00bb a la de la \u00abdominaci\u00f3n real\u00bb. Los fracasos obreros hab\u00edan sido inevitables, ya que era el capital el que constitu\u00eda su principio de organizaci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>El ejemplo de las revoluciones alemanas, y sobre todo rusas, muestra que el proletariado era plenamente capaz de destruir un orden social que obstaculizaba el desarrollo de las fuerzas productivas, y por tanto el desarrollo del capital, pero que en el momento en que se trat\u00f3 de establecer una comunidad diferente, segu\u00eda estando preso en la l\u00f3gica de la racionalidad del desarrollo de esas fuerzas productivas y se limit\u00f3 a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo gestionarlas<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_11\">11<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed pues, lo que para Bordiga hab\u00eda sido una cuesti\u00f3n de errores te\u00f3ricos y organizativos, para Camatte hab\u00eda llegado a definir la funci\u00f3n hist\u00f3rica del movimiento obrero en el seno del capitalismo. La autoemancipaci\u00f3n de la clase obrera significaba s\u00f3lo el desarrollo de las fuerzas productivas, ya que la propia clase obrera era la principal fuerza productiva. No hac\u00eda falta sumarse al abandono de la civilizaci\u00f3n preconizado por Camatte<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_12\">12<\/a>\u00a0para estar de acuerdo con este dictamen. Al fin y al cabo, hacia la d\u00e9cada de 1970 estaba claro que en el Este el movimiento obrero hab\u00eda formado parte integral, al menos al principio, de un aumento sin precedentes de la capacidad productiva de los pa\u00edses socialistas, mientras que en Occidente las luchas de los trabajadores por obtener condiciones hab\u00eda desempe\u00f1ado un papel clave en el\u00a0<em>boom<\/em>\u00a0de la posguerra y la consiguiente expansi\u00f3n global del modo de producci\u00f3n capitalista. Sin embargo, para mucha gente, la crisis de las instituciones del movimiento obrero durante la d\u00e9cada de 1970 demostr\u00f3 que esta funci\u00f3n puramente capitalista estaba entrando en crisis a su vez, y que los trabajadores pod\u00edan desprenderse del peso muerto de esta historia. Para\u00a0<em>Mouvement Communiste<\/em>,\u00a0<em>N\u00e9gation<\/em>,\u00a0<em>Intervention Communiste<\/em>\u00a0y otros, la quiebra del viejo movimiento obrero era algo a celebrar, no porque la direcci\u00f3n corrupta de las organizaciones obreras ya no iba a ser capaz de restringir la autonom\u00eda de las masas, sino porque este cambio supon\u00eda la trascendencia de la funci\u00f3n hist\u00f3rica del movimiento obrero, una trascendencia que estar\u00eda acompa\u00f1ada por el resurgir del\u00a0<em>movimiento comunista<\/em>, el \u00abmovimiento real que anula y supera al estado de cosas actual<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_13\">13<\/a>\u00bb. Y en un sentido inmediato as\u00ed fue, pues esos autores interpretaron los disturbios y las huelgas salvajes de esa d\u00e9cada como un rechazo total de todas las mediaciones del movimiento obrero, no en beneficio de alguna forma de mediaci\u00f3n m\u00e1s \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb (como la de los consejos obreros), sino de un modo que planteaba la producci\u00f3n inmediata de relaciones comunistas como \u00fanico horizonte revolucionario posible. As\u00ed, mientras que hasta entonces el comunismo se hab\u00eda considerado como algo a establecer\u00a0<em>despu\u00e9s<\/em>\u00a0de la revoluci\u00f3n, ahora la revoluci\u00f3n se conceb\u00eda ni m\u00e1s ni menos que como la producci\u00f3n del comunismo (a trav\u00e9s de la abolici\u00f3n del trabajo asalariado y del Estado). La noci\u00f3n de un per\u00edodo de transici\u00f3n fue arrojada por la borda<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_14\">14<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En un texto reciente Dauv\u00e9 resume este balance del viejo movimiento obrero:<\/p>\n<blockquote><p>El movimiento obrero que exist\u00eda en 1900, o a\u00fan en 1936, no fue aplastado ni por la represi\u00f3n fascista, ni comprado los por transistores y los frigor\u00edficos: fue destruido como fuerza transformadora porque su objetivo era preservar la condici\u00f3n proletaria, no superarla\u2026 El objetivo del viejo movimiento obrero era adue\u00f1arse del\u00a0<em>mismo<\/em>\u00a0mundo y gestionarlo de una forma nueva: poniendo a trabajar a los ociosos, desarrollando la producci\u00f3n e introduciendo la democracia obrera (en principio, por lo menos). S\u00f3lo una peque\u00f1a minor\u00eda, tanto \u00abanarquista\u00bb como \u00abmarxista\u00bb, sostuvo que una sociedad diferente presupon\u00eda la destrucci\u00f3n del Estado, de la mercanc\u00eda y del trabajo asalariado, a pesar de que rara vez la defini\u00f3 como proceso, sino m\u00e1s bien como un programa que hab\u00eda que poner en pr\u00e1ctica\u00a0<em>despu\u00e9s<\/em>\u00a0de la toma del poder<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_15\">15<\/a>\u2026<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Frente a semejante enfoque program\u00e1tico, grupos como\u00a0<em>Mouvement Communiste<\/em>,\u00a0<em>N\u00e9gation<\/em>\u00a0y\u00a0<em>La Guerre Sociale<\/em>\u00a0abogaron por una concepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n como destrucci\u00f3n inmediata de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n, o \u00abcomunizaci\u00f3n\u00bb. Como veremos, la concepci\u00f3n de la comunizaci\u00f3n difer\u00eda entre los diferentes grupos, pero en lo fundamental supon\u00eda la aplicaci\u00f3n de medidas comunistas\u00a0<em>dentro<\/em>\u00a0de la revoluci\u00f3n, como condici\u00f3n de su supervivencia y principal arma contra el capital. Cualquier \u00abper\u00edodo de transici\u00f3n\u00bb se consideraba como intr\u00ednsecamente contrarrevolucionario, no s\u00f3lo en la medida en que presupon\u00eda una estructura de poder alternativa que se resistir\u00eda a \u00abextinguirse\u00bb (cfr. las cr\u00edticas anarquistas de la \u00abdictadura del proletariado\u00bb), ni tampoco \u00fanicamente porque siempre parec\u00eda dejar intactos aspectos fundamentales de las relaciones de producci\u00f3n, sino porque el fundamento mismo del poder obrero sobre el que deb\u00eda sustentarse esa transici\u00f3n se consideraba ahora como algo esencialmente ajeno a las propias luchas. El poder obrero no era m\u00e1s que la otra cara del poder del capital, el poder de reproducir a los trabajadores en tanto trabajadores; en lo sucesivo la \u00fanica perspectiva revolucionaria viable ser\u00eda la de la abolici\u00f3n de esta relaci\u00f3n rec\u00edproca<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_16\">16<\/a>.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: left\">COMUNIZACI\u00d3N Y CICLOS DE LUCHA: TROPLOIN Y TH\u00c9ORIE COMMUNISTE<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El medio en el que surgi\u00f3 la idea de la comunizaci\u00f3n nunca estuvo muy unificado, y las divisiones no hicieron m\u00e1s que aumentar con el paso del tiempo. Algunos acabaron abandonando lo que quedaba del rechazo consejista del partido y regresaron a lo que quedaba del legado de la izquierda italiana, congreg\u00e1ndose en torno a sectas at\u00e1vicas como la Corriente Comunista Internacional (CCI). Muchos otros consideraron que el cuestionamiento del viejo movimiento obrero y del ideal de los consejos obreros exig\u00eda poner en entredicho el potencial revolucionario de la clase obrera. Bajo su forma m\u00e1s extrema, en la revista\u00a0<em>Invariance<\/em>, esto desemboc\u00f3 en el abandono de la \u00abteor\u00eda del proletariado\u00bb y su sustituci\u00f3n por la exigencia puramente normativa de \u00ababandonar este mundo\u00bb, en el que la dominaci\u00f3n real hab\u00eda suplantado la comunidad humana por la comunidad del capital. Sin embargo, incluso entre aquellos que no llegaron tan lejos, exist\u00eda una honda convicci\u00f3n de que mientras las luchas permanecieran ligadas a los centros de trabajo s\u00f3lo podr\u00edan expresarse como una defensa de la condici\u00f3n obrera. A pesar de las divergencias entre sus enfoques respectivos,\u00a0<em>Mouvement Communiste<\/em>,\u00a0<em>La Guerre Sociale<\/em>,\u00a0<em>N\u00e9gation<\/em>\u00a0y sus sucesores acabaron afirmando las revueltas en los centros de trabajo de la d\u00e9cada de 1970, as\u00ed como el aumento de las luchas en torno a la reproducci\u00f3n con las que coincidieron, en la medida en que parec\u00edan escapar a las limitaciones de la identidad de clase y liberar a la \u00abclase para s\u00ed\u00bb de la \u00abclase en s\u00ed\u00bb y poner de manifiesto su potencialidad para la comunizaci\u00f3n como realizaci\u00f3n de la verdadera comunidad humana. Algunas personas relacionadas con esta tendencia (sobre todo Pierre Guillaume y Dominique Blanc) llevaron la cr\u00edtica del antifascismo (compartida hasta cierto punto por todos aquellos que defend\u00edan la tesis comunizadora) a su extremo y acabaron enfangados en el \u00abasunto Faurisson\u00bb de finales de la d\u00e9cada de 1970<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_17\">17<\/a>. Otra tendencia, representada por Th\u00e9orie Communiste (TC en lo sucesivo), trat\u00f3 de historizar la propia tesis comunizadora, entendi\u00e9ndola desde la perspectiva de los cambios que se hab\u00edan producido en las relaciones de clase, que estaban socavando las instituciones del movimiento obrero y la identidad obrera en general. TC acab\u00f3 teorizando este cambio como una reestructuraci\u00f3n fundamental en el modo de producci\u00f3n capitalista, en concordancia con el final de un ciclo de luchas y la aparici\u00f3n, a trav\u00e9s de una contrarrevoluci\u00f3n triunfante, de un nuevo ciclo. Para TC, el rasgo espec\u00edfico de este nuevo ciclo es que es portador potencial de la comunizaci\u00f3n como l\u00edmite de una contradicci\u00f3n de clase que se sit\u00faa ahora a nivel de la reproducci\u00f3n (v\u00e9ase el \u00abEp\u00edlogo\u00bb para una aclaraci\u00f3n de la teor\u00eda del TC al respecto<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_18\">18<\/a>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras que TC desarroll\u00f3 su teor\u00eda de la reestructuraci\u00f3n a finales de la d\u00e9cada de 1970, durante las d\u00e9cadas de 1980 y 1990 otros hicieron otro tanto, y recientemente el grupo Troploin (formado principalmente por Gilles Dauv\u00e9 y Karl Nesic) ha intentado hacer algo semejante en \u201cWhither the World\u201d y \u201cIn for a Storm\u201d. La diferencia entre estas dos concepciones es marcada, en no poca medida porque esta \u00faltima parece haber sido desarrollada, al menos en parte, en oposici\u00f3n a la primera. El debate entre\u00a0<em>Th\u00e9orie Communiste<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Troploin<\/em>\u00a0que publicamos aqu\u00ed tuvo lugar a lo largo de los diez \u00faltimos a\u00f1os, y a la evaluaci\u00f3n de la historia revolucionaria del siglo XX que contienen estos textos subyace una concepci\u00f3n diferente de la reestructuraci\u00f3n capitalista y una interpretaci\u00f3n opuesta del per\u00edodo actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El primer texto,\u00a0<em>Cuando mueren las insurrecciones<\/em>, est\u00e1 basado en una introducci\u00f3n anterior de Gilles Dauv\u00e9 a una colecci\u00f3n de art\u00edculos de la revista de la izquierda italiana\u00a0<em>Bilan<\/em>\u00a0sobre la guerra civil espa\u00f1ola. En este texto Dauv\u00e9 pretende mostrar c\u00f3mo la ola de revueltas proletarias de la primera mitad del siglo XX fue aplastada por las vicisitudes de la guerra y la ideolog\u00eda. As\u00ed, en Rusia la revoluci\u00f3n fue sacrificada a la guerra civil y destruida por la consolidaci\u00f3n del poder bolchevique, mientras que en Italia y Alemania los trabajadores fueron traicionados por los partidos y sindicatos, as\u00ed como por la mentira democr\u00e1tica, y en Espa\u00f1a fue de nuevo la marcha hacia la guerra (al son de la melod\u00eda antifascista), la que sell\u00f3 el destino de todo el ciclo, atrapando a la revoluci\u00f3n proletaria entre dos frentes burgueses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dauv\u00e9 no aborda las luchas posteriores de las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, pero es obvio que los juicios formulados en ese per\u00edodo, por ejemplo, respecto de la naturaleza del movimiento obrero en conjunto, impregnan su evaluaci\u00f3n de lo que estuvo \u00abausente\u00bb en la derrota de esa oleada previa de luchas. En su cr\u00edtica de\u00a0<em>Cuando mueren las insurrecciones<\/em>, TC ataca lo que considera la perspectiva \u00abnormativa\u00bb de Dauv\u00e9, que contrapone lo que las revoluciones reales\u00a0<em>podr\u00edan<\/em>\u00a0y\u00a0<em>deber\u00edan<\/em>\u00a0haber sido a la f\u00f3rmula nunca del todo expl\u00edcita de una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n comunista. En l\u00edneas generales TC est\u00e1 de acuerdo con la concepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n que tiene Dauv\u00e9 (es decir, la comunizaci\u00f3n), pero le critican por imponerla de forma ahist\u00f3rica a las luchas revolucionarias pasadas como vara de medida de sus \u00e9xitos y de sus fracasos (y por consiguiente por no dar cuenta de la aparici\u00f3n hist\u00f3rica de la propia tesis de la comunizaci\u00f3n). Seg\u00fan TC, de eso se deduce que la \u00fanica forma en que Dauv\u00e9 puede dar cuenta del fracaso de las revoluciones del pasado es acudiendo a la explicaci\u00f3n, en \u00faltima instancia tautol\u00f3gica, de que no fueron lo bastante lejos: \u00ablas revoluciones proletarias fracasaron porque los proletarios no hicieron la revoluci\u00f3n<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_19\">19<\/a>\u00bb. Ellos argumentan, por el contrario, que su propia teor\u00eda es capaz de explicar de forma coherente el ciclo completo de revoluciones, contrarrevoluciones y reestructuraciones, as\u00ed como demostrar que las revoluciones conten\u00edan en germen sus propias contrarrevoluciones como l\u00edmite intr\u00ednseco de los ciclos de los que surgieron y que llevaron a su t\u00e9rmino<a class=\"note_reference\" href=\"https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos#note_20\">20<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los tres textos siguientes del debate (dos de\u00a0<em>Troploin<\/em>\u00a0y uno de\u00a0<em>TC<\/em>) se analizan una serie de controversias, entre ellas el papel del \u00abhumanismo\u00bb en la concepci\u00f3n de la comunizaci\u00f3n que tiene\u00a0<em>Troploin<\/em>, y el papel del \u00abdeterminismo\u00bb en la de\u00a0<em>TC<\/em>. No obstante, para nosotros el aspecto m\u00e1s interesante de este debate y el motivo por el que lo publicamos aqu\u00ed, es que constituye el intento m\u00e1s sincero con el que nos hayamos topado de evaluar el legado de los movimientos revolucionarios del siglo XX desde la perspectiva de una concepci\u00f3n del comunismo que no remite a un ideal ni a un programa, sino al movimiento inmanente al mundo del capital, que suprime las relaciones sociales capitalistas sobre la base de premisas actualmente existentes. Si tratamos de analizar las condiciones de su aparici\u00f3n en los ciclos de lucha y de revoluci\u00f3n anteriores es para interrogar a esas premisas y regresar as\u00ed a nuestro punto de partida: el presente.<\/p>\n<p><strong>Translated by Federico Corriente<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>Extra\u00eddo desde: https:\/\/endnotes.org.uk\/issues\/1\/es\/endnotes-traigan-sus-muertos<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Endnotes # 1, octubre de 2008: materiales preliminares para un balance del siglo XX \u00abLa tradici\u00f3n de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. [\u2026] La revoluci\u00f3n social del siglo XIX no puede sacar su poes\u00eda del pasado, sino solamente del porvenir. 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